El oro ha batido todos los récords, superando por primera vez en la historia los 5.000 dólares (4.215 euros) la onza, coronando así una espectacular subida del 60 por ciento. Este auge subraya el papel del metal precioso como valor refugio en medio de unas crecientes tensiones geopolíticas y una pronunciada volatilidad económica. El precio spot del oro alcanzó los 5.045 dólares, mientras que los futuros estadounidenses para febrero escalaron hasta los 5.036 dólares, en un contexto de demanda creciente. La plata, a menudo considerada el metal hermano del oro, también se disparó por encima de los 100 dólares la onza, impulsada tanto por la demanda como refugio como por las necesidades industriales.
Tensiones geopolíticas tras el rally histórico del oro
El aumento de las tensiones globales, muy recientemente con Irán, ha sido un acicate decisivo para la subida del oro. Las fricciones entre Estados Unidos y la OTAN por Groenlandia, unidas a la amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 100% a Canadá si este avanza en un acuerdo comercial con China, no han hecho sino incrementar el temor en los mercados. Los conflictos en Ucrania y Gaza, junto con la detención por parte de EE.UU. del presidente venezolano Nicolás Maduro, añaden más incertidumbre. Las recientes conversaciones de paz tripartitas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos en Abu Dabi concluyeron sin avances significativos, con los combates continuando y una nueva ronda prevista para el 1 de febrero.
Precisamente estos acontecimientos han espoleado la demanda de activos refugio como el oro y la plata. Los analistas sostienen que dichos riesgos geopolíticos, que incluyen intervenciones militares y disputas comerciales, refuerzan el atractivo del oro como cobertura contra la inestabilidad.
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Factores económicos y compras de bancos centrales impulsan la demanda
Al margen de la geopolítica, los factores económicos han sido clave. Una inflación persistentemente elevada, un dólar estadounidense debilitado y las expectativas de recortes en los tipos de interés de la Reserva Federal (potencialmente dos este año) han hecho el oro más atractivo. Unos tipos más bajos reducen el coste de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento, como el oro, desviando a los inversores desde los bonos.
Los bancos centrales de todo el mundo mantienen unas compras agresivas de oro, con un promedio de 60 toneladas mensuales, muy por encima de los niveles anteriores a 2022. Este distanciamiento del dólar beneficia inmensamente al oro. Las tenencias de los ETF occidentales han aumentado en 500 toneladas desde principios de 2025, mientras que los individuos con alto patrimonio neto utilizan cada vez más el oro para cubrirse de riesgos macroeconómicos, como los relativos a la sostenibilidad fiscal.
Perspectivas: los expertos prevén nuevas subidas
Los analistas mantienen una actitud alcista. Goldman Sachs pronostica un precio de 5.400 dólares la onza para diciembre de 2026. La Union Bancaire Privée calcula que cerrará el año en 5.200 dólares, impulsado por una compra sostenida tanto institucional como minorista. Aunque la volatilidad ligada a las noticias podría provocar correcciones, expertos como Nicholas Frappell subrayan los beneficios de diversificación que ofrece el oro en un mundo incierto.
Los picos en el precio del oro reflejan un mundo en vilo, a la espera del próximo pronunciamiento del presidente Trump. Mientras se acumula equipo militar pesado en los alrrededores de Irán, el mundo y los inversores en oro aguardan con el alma en vilo posibles nuevas subidas en las próximas semanas.