La versión británica funcionará dentro del modelo policial del Reino Unido. Crédito de la foto: Copyright Lawrey/Shutterstock
El gobierno británico ha anunciado planes para crear un nuevo Servicio Nacional de Policía, un organismo de seguridad pública centralizado que ha sido ampliamente descrito como un «FBI británico». La fuerza propuesta tiene como objetivo reforzar la respuesta del país ante el crimen grave y organizado, el terrorismo, la ciberdelincuencia y el fraude a gran escala, al mismo tiempo que brindará apoyo a las fuerzas policiales locales en Inglaterra y Gales.
Este anuncio constituye una de las reformas policiales más significativas en décadas y refleja la creciente preocupación dentro del gobierno ante la capacidad de las fuerzas regionales fragmentadas para combatir una actividad criminal cada vez más compleja y transfronteriza.
Funciones de la nueva fuerza
Según el gobierno, el Servicio Nacional de Policía operará a nivel nacional, asumiendo la responsabilidad sobre delitos que excedan la capacidad o jurisdicción de las policías locales. Entre estos se incluyen investigaciones antiterroristas, redes de crimen organizado, delitos financieros y ilícitos digitales sofisticados.
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El nuevo organismo se espera que unifique las funciones nacionales existentes de lucha contra el crimen, consolidando los recursos y la experiencia actualmente dispersos en múltiples agencias. Aunque el gobierno ha subrayado que la policía local se mantendrá intacta, el servicio nacional actuará como una columna vertebral especializada, ofreciendo inteligencia, coordinación y apoyo operativo.
Un comisario nacional de policía supervisará la organización, reportando directamente al Ministerio del Interior. El objetivo, según los ministros, es garantizar un liderazgo más claro, una toma de decisiones más ágil y una mayor rendición de cuentas en casos que involucren seguridad nacional o amenazas criminales complejas.
Argumentos gubernamentales para la reforma
El Ministerio del Interior ha argumentado que el panorama policial actual está poco preparado para lidiar con el crimen moderno. Las redes criminales operan cada vez más a través de regiones y fronteras, explotando plataformas digitales, sistemas financieros y vacíos legales. Los ministros consideran que una fuerza centralizada facilitará la investigación de casos que abarquen múltiples jurisdicciones policiales.
El gobierno tambíen ha destacado la presión sobre las fuerzas policiales locales, muchas de las cuales enfrentan limitaciones de recursos mientras se les exige abordar delitos que requieren habilidades especializadas y coordinación nacional. Al transferir la responsabilidad de las investigaciones mayores al servicio nacional, las policías locales podrán centrarse con mayor eficacia en el delito cotidiano, la seguridad comunitaria y la proximidad ciudadana.
Comparaciones con el FBI
El término «FBI británico» ha sido utilizado por los medios para describir la nueva fuerza, aunque el gobierno no ha adoptado formalmente dicha denominación. Los funcionarios han enfatizado que la comparación es informal y que el Servicio Nacional de Policía se moldeará conforme al marco legal y constitutivo propio del Reino Unido.
A diferencia de la Oficina Federal de Investigación estadounidense, que opera como una agencia federal con amplios poderes investigativos, la versión británica funcionará dentro del modelo de policía del Reino Unido, cooperando estrechamente con las fuerzas regionales en lugar de reemplazarlas. Los ministros han subrayado que el nuevo organismo no socavará la rendición de cuentas local ni el principio de policía por consentimiento.
Reacción política y escrutinio
El anuncio ha generado debate en todo el espectro político. Los partidarios del plan argumentan que la coordinación nacional es una medida largamente esperada y que el crimen grave no puede combatirse eficazmente mediante estructuras fragmentadas. Señalan el aumento de los niveles de fraude y ciberdelincuencia como evidencia de que la labor policial debe adaptarse a las nuevas realidades.
Los críticos, sin embargo, han expresado preocupación sobre la centralización del poder, la supervisión y las libertades civiles. Algunos expertos en policía han advertido que la creación de una gran fuerza nacional conlleva el riesgo de una complejidad burocrática si no se definen con claridad las funciones y responsabilidades. Otros han cuestionado cómo se financiará y dotará de personal al nuevo servicio sin desviar recursos de la policía de primera línea.
Próximos pasos
El gobierno ha señalado que se introducirá una legislación detallada para establecer el Servicio Nacional de Policía, delineando sus poderes, estructura de gobernanza y relación con las agencias existentes. Se prevén consultas con líderes policiales, administraciones descentralizadas y órganos de supervisión antes de implementar las reformas.
Los ministros no han proporcionado un calendario definitivo, pero han indicado que los cambios se aplicarán de manera gradual para garantizar la continuidad operativa. Las agencias existentes continuarán funcionando durante el período de transición.
Un cambio en la lucha británica contra el crimen
La creación de un Servicio Nacional de Policía refleja un cambio más amplio en el enfoque del Reino Unido hacia la aplicación de la ley en una era de criminalidad globalizada. Si bien el éxito de la iniciativa dependerá de su ejecución, financiación y cooperación con las fuerzas locales, el gobierno sostiene que un marco nacional más sólido es esencial para proteger al público.
A medida que avance la legislación, es probable que la propuesta enfrente un intenso escrutinio en el Parlamento y más allá, centrando el debate en la eficacia, la rendición de cuentas y el equilibrio entre la coordinación nacional y las tradiciones policiales locales.