Los servicios de emergencia inspeccionan un tren de Renfe volcado como parte de la investigación oficial del accidente ferroviario en España. Foto: Guardia Civil.
El sistema ferroviario español solía describirse como moderno, fiable y estratégicamente vital. Se presentaba como un símbolo del progreso tecnológico y de la inversión pública eficaz. Esa narrativa se ha vuelto cada vez más difícil de sostener. En el lapso de una sola semana, España ha sufrido cinco accidentes ferroviarios distintos, dejando al descubierto debilidades sistémicas que ya no pueden descartarse como incidentes aislados.
Estos sucesos no apuntan a la coincidencia o la mala suerte. Apuntan a un problema más profundo y estructural. Un problema en el que prácticas anómalas, tanto técnicas como institucionales, han podido persistir durante tanto tiempo que se han convertido en parte de la operativa normal.
Esta normalización no ocurre de la noche a la mañana. Se desarrolla cuando se ignoran las señales de alarma, se debilita la supervisión y la rendición de cuentas se difumina. Con el tiempo, los sistemas se adaptan al riesgo en lugar de eliminarlo, creando condiciones en las que el fallo deja de ser una anomalía para convertirse en un desenlace eventual.
Lo Más Leído en Euro Weekly News
Normalización de lo Anómalo en Sistemas Complejos
En los sistemas de infraestructura complejos, los fallos graves rara vez son eventos aislados. Suelen estar precedidos por largos períodos de irregularidades menores. Inspecciones retrasadas. Mantenimientos diferidos.
Atajos procedimentales justificados como soluciones temporales.
Cuando estas irregularidades no producen consecuencias inmediatas, comienzan a perder su capacidad de generar alarma. El personal se adapta. Los gestores racionalizan. Las instituciones siguen operando como si nada fuera fundamentalmente erróneo.
Esto es la normalización de lo anómalo. Un proceso en el que condiciones inseguras o impropias se toleran el tiempo suficiente como para ser percibidas como práctica estándar.
La Pirámide de Seguridad de Bird y el Riesgo Acumulado
La Pirámide de Seguridad de Bird explica cómo los resultados catastróficos se construyen sobre capas de problemas ignorados. En la cima se sitúa el fallo visible. Debajo yacen docenas de incidentes menores y cientos de condiciones inseguras o irregulares.
En los sistemas ferroviarios, estas condiciones incluyen mantenimiento infrafinanciado, alertas técnicas repetidas, debilidades de gobernanza y una toma de decisiones opaca. Cuando estos problemas persisten sin una intervención decisiva, el riesgo se acumula en silencio.
La ausencia de un desastre inmediato suele confundirse con una prueba de estabilidad. En realidad, a menudo es un signo de que el sistema está absorbiendo daño.
Fondos Públicos, Supervisión y Debilidad Estructural
La infraestructura ferroviaria depende en gran medida de la financiación pública. Cómo se asignan, supervisan y auditan esos fondos afecta directamente a los resultados en seguridad. Cuando los fondos destinados al mantenimiento o mejora del sistema se malversan, desvían o controlan deficientemente, el riesgo técnico aumenta.
Las alegaciones de mal uso de fondos públicos y concesión de favores a empresas privadas tocan el núcleo de este problema. Cuando las decisiones de contratación se ven influenciadas por intereses personales o políticos en lugar de por la necesidad técnica, el mantenimiento preventivo se resiente.
Un sistema no puede permanecer seguro si los recursos no se dirigen allí donde el riesgo es mayor.
Contexto Político y Presunto Uso Indebido de Información Privilegiada
José Luis Ábalos ejerció como Ministro de Transportes de España entre 2018 y 2021, un rol que lo situó en el máximo nivel de responsabilidad política sobre la infraestructura ferroviaria y su supervisión.
Durante ese período, RENFE nombró a Koldo García como asesor del consejo en 2019. El nombramiento fue ampliamente cuestionado por su falta de cualificación técnica y experiencia profesional en el sector ferroviario.
Ese rol concedía acceso a información sensible y estratégica relacionada con el sistema ferroviario español. Según informaciones de eldistrito.es y otros medios, las investigaciones judiciales examinan alegaciones de que dicho acceso privilegiado pudo utilizarse para otorgar favores a ciertas compañías e influir en contratos públicos.
Estos asuntos siguen sujetos a procedimiento judicial. No obstante, el caso subraya un riesgo de gobernanza más amplio. Cuando se colocan a personas sin experiencia relevante en puestos con acceso a información confidencial, los salvaguardas institucionales se debilitan.
Cómo los Fallos de Gobernanza Refuerzan la Normalización
Los fallos de gobernanza no permanecen aislados en el nivel político. Dan forma a la cultura organizativa. Cuando la supervisión es débil y la rendición de cuentas difusa, las prácticas anómalas se extienden.
Los retrasos en el mantenimiento se vuelven más fáciles de justificar. Las irregularidades en la contratación son más difíciles de detectar. Las evaluaciones de riesgo pierden autoridad cuando las consideraciones políticas dominan al juicio técnico.
Con el tiempo, el sistema se ajusta a estas distorsiones. Lo que debería desencadenar una intervención se convierte en ruido de fondo.
Qué Sucede Si Esto Continúa
Si persiste la normalización de la anomalía técnica e institucional, las consecuencias son predecibles. Los retrasos en mantenimiento se acumularán. Los márgenes de seguridad se reducirán. Los fallos menores se multiplicarán.
Eventualmente, el sistema enfrentará un fallo que no podrá absorber. Las investigaciones revelarán entonces patrones de advertencias ignoradas, fondos mal asignados y decisiones de gobernanza que priorizaron intereses a corto plazo sobre la seguridad a largo plazo.
La confianza pública se erosionará aún más. Las consecuencias legales y financieras escalarán. Y, lo más crítico, se producirá daño evitable.
El Coste de Dejar que lo Anormal se Vuelva Normal
Los desafíos del sistema ferroviario español no son el resultado de un único incidente o individuo. Reflejan un patrón más amplio en el que prácticas anómalas, tanto técnicas como políticas, fueron gradualmente aceptadas como normales.
La Pirámide de Seguridad de Bird explica por qué esta trayectoria es tan peligrosa. Ignorar la base no elimina el riesgo. Lo concentra.
Cuando coexisten el mal uso de fondos, una supervisión débil y fallos técnicos normalizados, el sistema ya no es resiliente. Simplemente está esperando.
Y en los sistemas complejos, esperar no es estabilidad. Es demora. Esa aceptación silenciosa fue reflejada por Pilar Almagro Marcos, quien observó en un video compartido en Instagram que cuando los fallos ocurren con suficiente frecuencia, lo anómalo empieza lentamente a sentirse normal.