Los Platos Más Inolvidables de Mallorca en 2025

Llega de nuevo ese momento del año en el que instintivamente trazamos una línea bajo todo lo acontecido en los últimos doce meses. O, en lo que a mi trabajo respecta, bajo todo lo que he visto, probado y vivido en el panorama gastronómico mallorquín durante 2025. Pero, en lugar de declarar vencedores y repartir trofeos imaginarios, prefiero hablaros de aquellas comidas que se han quedado conmigo. De las que aún pienso… De las que me arrancaron una sonrisa días después… Así que, sin un orden concreto, aquí tenéis algunas de mis experiencias más memorables en restaurantes este año.

Una de las sorpresas más gratas llegó de la mano de The Merchants Steak & Grill en Palma, donde el Afternoon Tea resultó ser mucho más que un guiño educado a la tradición británica. Tras vivir diecisiete años en Londres, he tomado té y he debatido sobre *scones* en no pocos hoteles señoriales y rincones escondidos, y esta experiencia supuso un auténtico viaje al pasado, aunque con un toque distintivo. Las clásicas bandejas de sándwiches, tartas y bollos se vieron realzadas por el toque lúdico y singular que el Grupo Five Senses domina a la perfección. Familiar, reconfortante, pero jamás aburrido.

El brunch también destacó con fuerza este año, especialmente en el Gran Meliá Victoria, donde la colaboración con el pastelero Lluís Pérez transformó una comida a media mañana en algo sutilmente mágico. Según Lluís, el menú se inspiró en su infancia y en las mesas familiares tradicionales mallorquinas. Puede que no compartamos las mismas raíces, pero las emociones evocadas por esa comida reconfortante me resultaron inmediatamente cercanas. Servido en vajilla de plata, con cubiertos de ley, en el marco majestuoso de un gran hotel con vistas a la bahía, la experiencia fue a partes iguales nostálgica e indulgente, como ser invitado a los recuerdos de otro.

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El verano trajo consigo sol, vistas al mar y una bienvenida dosis de frescura creativa a muchos lugares. El traslado de la joven chef Jade Fraser al Calvia Beach House desde Cap Rocat fue una de las varias sorpresas maravillosas. Su menú estival rebosaba confianza y desenfado, y su versión del ceviche y de la ensalada de burrata se convirtieron en algunos de mis platos más disfrutados de la temporada. Ligeros, precisos y llenos de sabor: justo lo que apetece cuando las temperaturas suben y los almuerzos se alargan hasta el atardecer.

Muy cerca, en Palmanova, Annabel del Grupo Pajarita aportó algo que muchos destinos turísticos anhelan en silencio: un toque de elegancia discreta. Abierto todo el año, se ha convertido en un favorito indiscutible tanto para residentes como para visitantes, demostrando que la constancia, la calidez y el buen gusto son un camino infalible. Ir ahora, en Navidad, no se diferencia mucho de adentrarse en un cuento de hadas.

A principios de año, la apertura de Shima en el hotel Four Seasons fue otro ejemplo fantástico de un evento que satisface todos los sentidos. El entorno ya justifica el viaje, pero la comida estuvo a la altura del dramatismo del lugar. Elegante, segura y ejecutada con maestría, es el tipo de sitio que visitaría mensualmente si estuviera un poco más cerca.

En lo alto de la sierra de Tramuntana, el restaurante *pop-up* RITMA de Marc Servera en el Hotel Can Verdera siguió sorprendiéndonos con sus peculiares combinaciones de producto local, sutiles influencias gallegas y unas vistas tan perfectas que casi exigen silencio.

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Para quienes asocian los *beach clubs* de Nikki Beach únicamente con fiestas extravagantes, vale la pena recordar que su oferta gastronómica mantiene una excelencia constante. Año tras año, bajo la atenta mirada de su chef ejecutivo Alex Gullberg, el menú evoluciona, mejora y sorprende, convirtiéndolo en una opción excepcionalmente acertada incluso cuando no se tiene ánimo de festejar.

Cuando la gente me pregunta dónde comer buenas tapas en Palma, mi recomendación habitual es Bazaar Tapas Restaurant & Bar. Bazaar lo tiene todo: comida excepcional, un ambiente vibrante y un servicio que te hace querer celebrar la vida, razón por la cual, precisamente, celebré allí mi cumpleaños en noviembre. Algunos lugares simplemente aciertan en todo, y Bazaar es uno de ellos.

Adrián Quetglas (Palma) — Disfruté aquí de mi segunda comida de cumpleaños en noviembre, con un menú de degustación muy meditado que destacaba por su precisión, creatividad y combinaciones de sabores refinadas. A pesar de haber perdido su estrella Michelin este año (una decisión con la que disiento firmemente, aunque nadie haya pedido mi humilde opinión al respecto), la comida fue elegante y cautivadora de principio a fin. El restaurante de Quetglas sigue impresionando y se merece con creces todo el reconocimiento acumulado a lo largo de los años.

La oferta invernal también brilló en URBA de Santi Taura, donde Jaume Comas y su equipo demostraron una vez más que técnica, creatividad y servicio impecable son una fórmula ganadora. Su menú de invierno es de obligada prueba para cualquier *foodie* que viva o visite la isla.

Alejándome de lo más convencional, dos locales “étnicos” destacaron este año: Balcanico, con sus deliciosos ćevapčići (pequeños bocados de carne picada) que a mí me trajeron un sabor de casa a Mallorca, y Mangobiche, que ofreció una alegre introducción a los sabores colombianos, generosos y llenos de alma. Tengo muchas ganas de volver a ambos y presentárselos a mis amigos.

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Crow’s Nest en Cala Mayor fue quizá la mayor sorpresa del año. Fui por curiosidad hacia la cocina sudafricana, sin esperar demasiado. Y me marché pensando durante días en su plato de hígado de pollo, sin duda la versión más rica e indulgente que he probado nunca. Sus hamburguesas exóticas, de cebra y avestruz, no son un mero reclamo, sino un guiño bellamente ejecutado a la herencia sudafricana, traída con amor a una isla mediterránea. Me hicieron pensar que, aunque no tengamos tiempo o dinero para viajar lejos, la verdad es que estamos mimados por la variedad de cocinas internacionales y exóticas que tenemos al alcance de la mano.

Mientras escribo esto, rodeado de primos que me visitan desde Polonia y Francia, y dejándome llevar sin remordimientos por los reconfortantes sabores nostálgicos de mi querida Lika, no puedo evitar sentirme agradecido… Si 2025 ha sido tan rico en sabores y sensaciones, ¡me muero de ganas por ver lo que 2026 le depara a la siempre dinámica escena gastronómica de Mallorca!