Seres queridos de las víctimas devastados tras el choque del tren de alta velocidad en el sur de España

James Waterhouse en Córdoba, España

BBC/Moose Campbell

El cuñado de Yamilei, Víctor, fue una de las víctimas del accidente del domingo por la noche.

Eduardo Morán, un médico del Hospital Reina Sofía de Córdoba, sospechó desde el principio que la situación era grave. A él y a su esposa, que también es médica, les pidieron que se presentaran a trabajar tras los informes de que dos trenes de alta velocidad habían chocado cerca del hospital.

“Estábamos preparando diferentes áreas del hospital”, recuerda. “No solo urgencias, sino también la unidad de cuidados intensivos, todos los quirófanos y las plantas de hospitalización. Todo el mundo estaba allí”.

Conforme llegaban los pacientes, sus lesiones iban desde simples rasguños hasta la pérdida de extremidades. El personal priorizó a quién tratar. Algunos fueron operados, a otros se les monitorizó.

En sus 20 años de carrera, Eduardo nunca había visto una afluencia tan grande de heridos, y aún así, el hospital no se vió desbordado. “Esperábamos más”, dice. “Desafortunadamente, mucha gente no lo consiguió y murió en la vía”.

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Entre las víctimas estaba María del Carmen Abril, que regresaba de una fiesta sorpresa de cumpleaños.

En un denso bosque a 36 millas de Córdoba yace el amasijo de chatarra de los dos trenes que colisionaron el domingo al anochecer. Se cree que los investigadores se centran en un espacio en la sección recta de la vía.

Al menos 43 personas perdieron la vida aquí, y mientras los perros rastreadores se mueven entre los asientos vacíos y los cristales rotos, sigue existiendo un ansia por encontrar respuestas sobre lo que causó el peor accidente ferroviario en España en más de una década.

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Mientras las autoridades pedían paciencia, se supo de un segundo descarrilamiento en casi tantos días. A diferencia de la tragedia del domingo, el tren que chocó cerca de Barcelona no era de alta velocidad, y el accidente involucró un muro que se derrumbó sobre las vías debido a las fuertes lluvias.

Aun así, esto ha llevado al sindicato de maquinistas español a convocar una huelga por la “deterioración constante e inaceptable de la red ferroviaria”.

Para las familias y amigos de los desaparecidos y fallecidos en el sur de España, estos eventos solo han añadido más preguntas sin respuesta.

BBC/Moose Campbell

Jose Manuel Muñoz perdió a su amiga Abril en el choque del tren de alta velocidad del domingo.

Durante la tarde del sábado y hasta la noche en Córdoba, Jose Manuel Muñoz y sus amigos organizaron una fiesta sorpresa por el 50 cumpleaños de María del Carmen Abril, una profesora. Apenas había terminado la fiesta cuando Abril, como la conocen, emprendió el viaje de regreso al norte, hacia Madrid. Dio las gracias a sus anfitriones en el grupo de WhatsApp, y ellos después le escribieron frenéticamente para saber si estaba bien.

Abril viajaba en uno de los vagones que se salió de la vía y chocó contra un tren que venía en sentido contrario. Su muerte se confirmó al día siguiente.

Carlos Alvarez/Getty Images

Un tren Iryo fue el primero en descarrilar en Adamuz, estrellándose contra un tren que venía de frente.

“Es muy difícil explicar el contraste de emociones”, dice Muñoz, sentado en el tranquilo entorno de los Jardines de la Victoria de Córdoba, un parque junto a su taller donde hace marcos para cuadros. “Pasamos un día celebrando la vida con nuestra amiga, luego hubo dos días de incertidumbre, sin saber nada de lo que le había pasado, y después nos llega la confirmación de que ha muerto”.

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Describe a Abril como una “persona encantadora, generosa, cariñosa, que amaba las flores y siempre intentaba resolver los problemas de los demás”. Y aún así, Muñoz no culpa a nadie por su muerte; en cambio, lo atribuye a la mala suerte.

Bajo el bajo sol de invierno y junto a la plaza de toros de la ciudad, se encuentra el Centro Cívico de Córdoba. Afuera hay dos carpas improvisadas donde las familias de los desaparecidos dan muestras de ADN con la esperanza de que al menos se puedan identificar a sus seres queridos.

BBC/Marianne Baisnée

Yamilei muestra una foto de su cuñado, Victor Luis Terán.

Debido a un cambio de último momento en sus planes de viaje, el cuñado de Jamilet, Victor Luis Terán, tomó un tren más temprano y se vió envuelto en el accidente mientras viajaba desde Madrid hacia Huelva. No fue hasta la noche del martes que se confirmó que Víctor, de nacionalidad boliviana, estaba entre las 43 víctimas.

Yamilei busca respuestas: “Eso es todo lo que queremos. Porque ya no podemos más”. La verdad que busca probablemente tardará semanas en llegar, y los llamamientos oficiales a la paciencia solo se han visto dificultados por tres días devastadores en la red ferroviaria española.

Reportaje adicional de Marianne Baisnée y Marta Jiménez

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