España observa con atención las elecciones presidenciales decisivas en Portugal, su vecino.

ESPAÑA aguarda con expectación el destino de su vecino ibérico tras celebrarse este domingo las elecciones presidenciales en Portugal.

El presidente en funciones, Marcelo Rebelo de Sousa, del Partido Social Demócrata (PSD) de centroderecha, ejerce el cargo desde 2016 pero tiene vetado constitucionalmente optar a un tercer mandato consecutivo.

Según los sondeos, se prevé un resultado ajustado, siendo muy probable una segunda vuelta por sólo la segunda vez desde la redacción de la constitución moderna portuguesa en 1976.

El último sondeo preelectoral situaba al candidato socialista, Antonio José Seguro, en cabeza con un 25,1% de los votos.

No obstante, estas elecciones podrían suponer el retorno de la extrema derecha al poder por primera vez desde el derrocamiento de la dictadura fascista de António de Oliveira Salazar hace cinco décadas, otorgando la misma encuesta un 23% al líder del populista Chega, André Ventura.

Otras encuestas sitúan a Ventura –fundador del partido que ahora es la principal fuerza opositora– ligeramente por delante, aunque siempre dentro del margen de error.

El sondeo más reciente también coloca en liza a João Cotrim Figueiredo, candidato del conservador Iniciativa Liberal, con un 22,3% de la intención de voto.

Aproximadamente 11 millones de votantes están llamados a las urnas, que cerrarán a las 19:00 hora local, publicándose los resultados durante la noche.

A las 16:00 hora local, había votado un 45,51% del electorado –la participación más alta a media tarde en décadas y unos diez puntos porcentuales por encima del mismo momento en los comicios de 2021.

Las cifras de participación a mediodía ya eran notablemente superiores a las de votaciones anteriores, reflejando el carácter reñido, competitivo y fragmentado de la contienda de este año.

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Si ningún candidato obtiene una mayoría absoluta –como se espera ampliamente– la elección irá a una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.

La presidencia es un cargo principalmente ceremonial en Portugal, correspondiendo al primer ministro, actualmente Luís Montenegro del liberal PSD, ejercer mayor poder según la constitución del país.

Pero el presidente mantiene una posición clave con capacidad para disolver el parlamento, convocar elecciones anticipadas y, en algunos casos, vetar piezas legislativas importantes.

De ser elegido, Ventura ha prometido un enfoque más intervencionista para el cargo –aunque su probabilidad de elección es dudosa, pues es probable que una mayoría de electores portugueses se incline en su contra si llega a la segunda vuelta.

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