Los científicos nucleares chinos han desarrollado un “bisturí microscópico” de clase mundial, crucial para diversos tipos de fabricación de chips. Este avance podría superar un cuello de botella en los esfuerzos del país para lograr la autosuficiencia en semiconductores. La tecnología funciona dirigiendo un haz de iones de galio, lo que permite tallar estructuras increiblemente precisas en materiales como el silicio.
Su precisión es asombrosa, comparable a esculpir un grano de arroz para crear un modelo detallado de una ciudad entera. Este logro representa un paso significativo, ya que herramientas como estas son vitales para producir chips avanzados y han estado tradicionalmente dominadas por unos pocos países.