A lo largo del Paseo Marítimo de Palma se suceden carteles de «se vende», «se alquila» o «se traspasa». Las razones son diversas, señalándose una en particular: la pérdida de negocio derivada de las obras de remodelación y la eliminación de unas 1.200 plazas de aparcamiento.
Un ejemplo de local en venta es el antiguo bar Garito, en el puerto de Can Barbarà; su precio, 1,45 millones de euros. También se ofrece en alquiler por 9.500 euros mensuales. El establecimiento Best Pizza se traspasa por 280.000 euros, a lo que se suma un alquiler de 3.000 euros al mes.
Gesmorent, una agencia inmobiliaria especializada en locales comerciales, tiene una visión particular. Su director, Chechu Osinalde, considera que cambiará el tipo de oferta de los establecimientos del paseo. A pesar de todo, se muestra optimista. Concluidas las obras, «creemos que este año la hostelería comenzará a recuperarse». «El Paseo Marítimo es lo que es, y existen ciertos restaurantes y comercios de baja gama que deben transformarse en establecimientos más exclusivos».
Afirma que el ambiente nocturno es menos vibrante y apunta a la fuerte oposición de los vecinos. «No obstante, confiamos en que el sector restaurante mejorará bastante.» No prevé que la zona se convierta en un área comercial de lujo.
Estos carteles podrían indicar una zona en crisis, pero no necesariamente. Los empresarios toman esta decisión por motivos muy variados, como la jubilación. Es el caso de la pizzería La Placita, junto al Auditorio. Su dueño, Mimo Ezzat Ballal, de 69 años, explica: «Tengo que jubilarme. Llevamos 35 años abiertos y siempre estamos llenos.» Su clientela apenas ha variado; el Auditorio le provee de espectadores, músicos y artistas. «Incluso cuando está cerrado, el negocio funciona bien, y el Paseo, ya renovado, es muy agradable.» El traspaso del local es de 480.000 euros.
* «Se traspasa» hace referencia a la cesión del contrato de arrendamiento y del negocio en funcionamiento. No implica la venta de la propiedad inmobiliaria.