Testimonios desde la frontera: violencia y protestas en la oscuridad iraní

Lucy Williamson
Paso fronterizo de Bashmaq, Kurdistán Iraquí

Fred Scott / BBC

La gente y el tráfico aún cruzan regularmente la frontera entre Irán e Irak.

En el paso fronterizo desde Irán hacia el Kurdistán iraquí, el rostro severo del antiguo líder supremo de Irán, el ayatolá Jomeini, mira desde lo alto al goteo de iraníes que abandonan el territorio.

Copos de nieve espesos, como confeti, cubren los camiones y peatones que llegan a este remoto puerto de montaña.

A metros de distancia, justo después del puesto fronterizo, una bandera iraní ondea en la nieve.

Irán ha cortado el internet y bloqueado las llamadas telefónicas hacia el país, pero sus fronteras siguen abiertas.

Dentro de la sala de llegadas, encontramos decenas de hombres, mujeres y niños – muchos llegan para visitar familiares en el lado iraquí de la frontera.

Nadie con quien hablamos dijo que huía de Irán por las recientes protestas y la represión gubernamental, pero un hombre – que nos pidió ocultar su identidad – nos contó que las fuerzas de seguridad le dispararon durante una protesta en el centro de Irán el viernes pasado.

"Me impactaron siete perdigones en la cara", dijo, señalando varias ronchas y moretones en su rostro. "Me dieron encima del párpado, en la frente, la mejilla, el labio, debajo de la oreja y a lo largo de la mandíbula. Tuve que usar una hoja de afeitar para cortar y sacar uno de los perdigones".

Nos dijo que tenía demasiado miedo de ser arrestado para buscar ayuda médica, y que otras personas heridas durante la represión gubernamental contra manifestantes también evitaban el tratamiento, por temor a que llegaran las fuerzas de seguridad y los detuvieran.

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"Uno de mis amigos me contó que fue alcanzado por un perdigón", nos dijo. "A su hijo, que tiene unos 12 o 13 años, le dieron dos veces en la pierna con munición real. Una de las balas está alojada en el hueso de la espinilla. Tienen terror de ir al hospital para que se la extraigan".

El régimen iraní ha tratado estas protestas como una amenaza existencial. Su represión parece estar funcionando, y se cree que los manifestantes ahora se quedan en casa en su mayoría, por miedo a que les disparen o los arresten. Grupos de derechos humanos dicen que al menos unas 2,500 personas han sido asesinadas.

Pero varias personas aquí nos dijeron que las manifestaciones habían continuado, al menos hasta esta semana. El manifestante con el que hablamos dijo que las fuerzas de seguridad aplastaron las protestas en su propia ciudad el viernes pasado, pero que habían continuado en otros lugares.

"Las demostraciones seguían en Fardis y Malard, y en algunas zonas de Teherán", dijo. "Mis amigos estaban allí. Estábamos constantemente al teléfono. El martes por la noche, las protestas aún continuaban, pero no he tenido más noticias desde entonces".

Los iraníes no necesitan visa para cruzar aquí, y los oficiales dicen que hay tráfico regular de ida y vuelta.

Otro hombre con el que hablamos en la frontera dijo que había estado en Teherán el miércoles y había visto manifestantes en la calle. No está claro qué forma de protesta era, ni cuántos participaban.

La BBC no ha visto evidencia concreta de que las protestas callejeras sigan continuando. Muy pocas imágenes están saliendo, y los informes que escuchamos hoy son imposibles de confirmar. A la BBC, junto con otros medios internacionales, se le prohibe reportear dentro de Irán.

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Fred Scott / BBC

Las autoridades iraníes impusieron un apagón de internet hace más de una semana.

La represión del gobierno en gran parte parece estar funcionando. Pero los problemas económicos que desataron esta crisis no han desaparecido.

Una maestra de un pueblo cercano a la frontera nos dijo que no le importaba quién fuera el líder, solo quería que la situación económica mejorara.

"No queremos nada más que nuestros derechos básicos", me dijo. "Tener una casa, tener un auto, tener una vida normal. Mi salario me alcanza para 10 días, y tengo que pedir prestado para cubrir el resto del mes. Es muy malo".

Le pregunto sobre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su amenaza de ataques militares si el régimen seguía matando manifestantes.

"Estamos esperando a ver qué hace Trump", me dijo. "Mientras tanto, civiles están siendo asesinados".

La fuerza con la que los líderes de Irán han aplastado esta protesta señala su debilidad. Los grupos proxy regionales que una vez usaron como defensa contra ataques han sido debilitados por la guerra de Israel con Hamás y Hezbolá, y por la caída del ex presidente sirio, Bashar al-Assad.

Y la guerra entre Israel-EE.UU. e Irán el año pasado ha agotado sus capacidades militares, y lo ha dejado vulnerable a ataques.

Oculto tras esta frontera montañosa, el régimen iraní está reimponiendo su control.

Pero oculto tras ese control represivo está el miedo creciente de que la República Islámica sea incapaz de satisfacer las demandas más básicas de su pueblo: protección de ataques extranjeros y prosperidad en casa.

Reportaje adicional de Samantha Granville y Maad Mohammed

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