Centrándonos hoy en una única fecha – el 15 de enero – hemos desenterrado tres personalidades españolas que quizá les resulten mínimamente divertidas.
1. MANOLO EL DEL BOMBO. Nacido el 15 de enero de 1949.
Hay muchos aficcionados al fútbol en España, pero sólo hubo un “El del Bombo”. Manolo acompañó a la selección española a todas partes, llevando consigo su bombo (y, si le sobraba tiempo, también acudía a apoyar a su amado Valencia CF).
Manuel Cáceres Artesero nació hace 77 años en Ciudad Real y, lamentablemente, falleció en mayo de 2025. Antes de establecerse en la costa este, vivió varios años en Huesca, así que sin duda conocía bien España.
El número uno de la afición futbolística española, Manuel Cáceres Artesero, nació el 15 de enero de 1949 y murió en mayo del año pasado.
Aunque su nombre quizá no les suene, es probable que lo hayan visto durante retransmisiones del Mundial, luciendo su característica camiseta de España con el número 12 y su descomunal “boina”, el tocado tradicional vasco.
Desafortunadamente, “El del Bombo” se perdió algunos partidos, aunque no por culpa suya. En 2010, España jugó contra Paraguay en el Mundial (España, por supuesto, acabaría alzando el trofeo), pero Manolo estaba confinado en su hotel sudafricano, aquejado de una neumonía.
Su bombo fue prohibido en la final de 2018 en Rusia, ¡así que Manuel boicoteó el torneo!
2. FRANCISCO GOYA comenzó a pintar la Iglesia de San Antonio de la Florida (Madrid) el 15 de enero de 1798.
La iglesia es una capilla real que hoy funciona como museo. Goya tenía cincuenta y tantos años cuando aceptó el encargo real de decorar el interior de la cúpula del templo.
San Antonio de Padua aparece representado en una obra maestra de la perspectiva, resucitando a un hombre. El milagro también tuvo el útil efecto secundario de exculpar al padre del difunto, quien estaba acusado de haber asesinado a su propio hijo.
Goya vivió hasta bien entrados los ochenta. Cuando murió en Burdeos en 1828, el rey español ordenó que su cuerpo fuera trasladado a Madrid para ser enterrado en el entorno que tan hábilmente había embellecido.
Francisco Goya comenzó a pintar la Iglesia de San Antonio de la Florida, Madrid, el 15 de enero de 1798.
El cónsul español en Francia quedó totalmente consternado al descubrir que a Goya le faltaba la cabeza. Nervioso, informó al palacio utilizando el novedoso telégrafo.
“¡Envien a Goya, con cabeza o sin ella!” fue la perentoria respuesta que llegó por el cable.
Así que ahora el artista (todavía decapitado) yace en la iglesia, reunido con su maravillosa obra.
San Antonio de la Florida también es famosa como la iglesia a la que hay que acudir si eres una mujer soltera en busca de marido. No es que haya montones de tipos desocupados pululando por allí; la idea es que rezas a San Antonio y él lo organiza todo por ti.
3. IÑAKI URDANGARÍN. Nacido en Zumárraga (País Vasco) el 15 de enero de 1968.
En su ascenso, la vida debió parecerle muy fácil a Iñaki Urdangarin. Pero, ¿no dicen algo sobre la soberbia y la caída?
A los 18 años optó por ser jugador profesional de balonmano. Fichó por el Barcelona y pronto llegó a la selección española.
Fue elegido para representar a España en los Juegos Olímpicos de 1992 y 1996. Para los Juegos del 2000, con 32 años, ya era el capitán del equipo.
Ex deportista de élite, Iñaki Urdangarin emparentó con la familia real española al casarse con la Infanta Cristina, para luego sufrir una sonada desgracia.
Al año siguiente de retirarse, fue nombrado miembro del Comité Olímpico Español y director de varias empresas, incluida una organización sin ánimo de lucro llamada “Instituto Nóos”.
Ah, por cierto, también tuvo suerte en el amor.
En 1997, contrajo matrimonio con la Infanta Cristina, hija del rey de España.
Ya como empresario, Urdangarin viajó por toda España reuniéndose con políticos locales y autonómicos, persuadiéndoles para que compraran instalaciones deportivas que serían implementadas por Nóos.
Excepto que las instalaciones, aunque pagadas, nunca materializaron.
Seis millones de euros simplemente se esfumaron.
En diciembre de 2011, la Fiscalía Anticorrupción rastreó importantes sumas de dinero que Urdangarin había escondido en Belice y el Reino Unido.
Fue hallado culpable de fraude y condenado a cinco años de prisión.
Lo que muchos españoles encuentran difícil de perdonar es que involucró a su esposa, y por tanto a la familia real, en sus tejemanejes.
Cristina, como es obvio, se divorció de él.
Y, además, el balonmano es un deporte un poco tonto.
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