Vi a Mbappé en la primera campaña de Dior de Jonathan Anderson, a través del lente muy caro de David Sims

Si alguna vez te preguntaste cómo se vería si la moda de lujo contratara a un decorador de interiores elegante y aburrido, la primera campaña de Dior de Jonathan Anderson responde a esa pregunta con una claridad asombrosa. Los bolsos cuelgan de atriles y futbolistas se sientan bajo retratos de Christian Dior, pero en realidad nada se ve tan emocionante como suena.

@dior & @k.mbappe via Instagram

El Dior SS26 deslumbró, pero en cuanto al ambiente, la campaña mantiene su emoción… bajo control. Menos mal que el lenguaje corporal sutil del elenco habla más alto que la decoración. Mbappé relajándose en un sillón casi abrazando su nuevo Normandie Tote Bag, Paul Kircher fingiendo que la chaqueta bar y el gran lazo en el cuello son puertas a un nirvana romántico, Louis Garrel con una capa verde de punto y camisa a rayas, dominando la estética del reposo existencial. Greta Lee girando, pisando fuerte y socializando con los azulejos, todo por los nuevos tacones de Dior, Saar Mansvelt y Sunday Rose acurrucadas en un sofá riéndose con una capa estampada y una camisa blanco y negro, armadas con bolsos Lady Dior y Cigale, y Laura Kaiser destacándose sobre todo ello en *denin*. Déjaselo a David Sims para que haga que bolsos, sofás y un elenco de actores casi inmóviles parezcan material de editorial.

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Nada aquí exige atención, y eso parece muy intencional. Cuando todos se ven ligeramente aburridos, medio relajados e indiferentes a su entorno, la ropa comienza a calar. El lenguaje corporal ralentiza todo, dando a los espectadores espacio para digerir la ropa a su propio ritmo. Así es como la alta costura coquetea con ser *cûl* y vagamente identificable, tomando prestados rostros de otros universos y colocándolos naturalmente en Dior. Atletas, actores, modelos, todos mezclados. En lugar de empujar a Dior hacia una nueva identidad, Jonathan Anderson permite que los códigos clásicos de la casa existan en un estado más relajado, lleno de una elegancia que rinde homenaje y la frescura que él aporta. Poco está sucediendo, y aparentemente esa es la idea. La ausencia de espectáculo se siente como una declaración en sí misma.

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