Un estudio difundido por la Confederación de Sindicatos de la Enseñanza de España señala que casi un 80% del profesorado en Baleares considera que las agresiones verbales y físicas por parte del alumnado están en aumento; un 75% opina lo mismo respecto a familiares.
Se encuestó a 1.200 docentes de las Islas Baleares. Entre otros hallazgos, más del 90% afirma que las ratios actuales en las aulas no permiten una atención adecuada a la diversidad, mientras que casi un 80% coincide en que el ambiente de trabajo en los centros es conflictivo y difícil.
La directora de un colegio que prefiere mantener el anonimato lo expresa así: “Vivo una faltal total de respeto por parte de la asociación de padres; esto incluye mentiras y argumentos increíbles, desprovistos de toda lógica o razón. La mayoría de las familias no, pero hay unas pocas que bastan para desestabilizar la dirección del centro. Me siento maltratada, infravalorada, desilusionada. Percibo desprecio y agresividad personal y emocional.”
La falta de respeto y de autoridad está minando una profesión que pierde docentes.
“La gente cree tener derecho a todo sin apreciar ni valorar lo positivo. Nos cuestionan cada vez más y dan su opinión o exigen con menos y menos vergüenza.” Otra docente afirma: “Terminaremos por dejar de hacer actividades y salidas.” Esto se debe al constante cuestionamiento. Un tercer profesor señala: “En nuestro centro, los casos han aumentado debido a alumnos con problemas emocionales graves.”
Joana Maria Mas, directora de la Associació de Directors d’Infantil i Primària de Mallorca, indica: “Hay menos y menos interés por dedicarse a la docencia por este cuestionamiento constante. El horario y el sueldo son buenos, pero decrece el interés por ser maestro.”
Con treinta años de experiencia docente, ha sido testigo directa de todos los cambios. “Cuando empecé, las familias deseaban que sus hijos progresaran y aprendieran. Ahora no lo veo, y sus objetivos son justo lo contrario de lo que la escuela debería promover.”