El CEO de Tesla, Elon Musk, sorprendió al mundo del automóvil el miércoles 14 de enero al anunciar de forma muy directa un cambio radical en el modo en que los clientes acceden a la tecnología bandera de asistencia al conductor de la compañía. A partir del 14 de febrero, el fabricante con sede en Texas terminará oficialmente con la opción de “compra única” para su polémico software Full Self-Driving. Este cambio pondrá fin a una era en la que los propietarios podían “poseer” el código que impulsa sus vehículos, transitando en su lugar hacia un modelo de alquiler permanente. La afirmación de que los coches de Tesla podían conducir solos ha sido una piedra en el zapato para la empresa desde el principio, ya que los problemas y quejas sobre esa denominación no siempre se corresponden con las expectativas generadas.
Los problemas técnicos y de seguridad persisten
Era el sueño de muchos: aquellos conductores que en viajes de larga distancia pudieran echar una siesta al volante. Sin embargo, la fiabilidad tecnológica sigue siendo un obstáculo mayor. Recientes investigaciones de la NHTSA se han centrado en la tendencia del sistema a ignorar señales de tráfico y exhibir “frenazos fantasma” en entornos de alta velocidad. Los conductores han reportado diversos fallos en situaciones límite, incluyendo desvíos hacia el tráfico contrario o la incapacidad de reconocer cambios temporales en los límites de velocidad en obras. Estos fallos técnicos continúan afectando al sistema “supervisado”, que aún requiere que el conductor humano permanezca plenamente atento en todo momento.
La presión regulatoria impone realidades de marketing
Los desafíos legales en jurisdicciones como California han ejercido una intensa presión sobre la denominación utilizada por Tesla. Los críticos argumentan que el nombre “Full Self-Driving” es inherentemente engañoso porque el software se mantiene en un nivel de automatización SAE 2, que requiere intervención humana constante. Los grupos de defensa de los consumidores llevan tiempo exigiendo un etiquetado más transparente. Al adoptar un modelo de suscripción, Tesla podría encontrar más fácil actualizar los términos del servicio y las advertencias de responsabilidad, distanciándose potencialmente de las expectativas de “propiedad” que derivan en litigios.
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Estrategia financiera tras el cambio de software
Muchos han sugerido que los ingresos recurrentes suponen un colchón vital para Tesla en su transición de fabricante de automóviles tradicional a empresa de inteligencia artificial y robótica. Musk ha reiterado en numerosas ocasiones que la tecnología autónoma es el principal motor de crecimiento para la valoración futura de la marca. La transición a un servicio exclusivo por suscripción reduce la barrera de entrada para nuevos compradores que podrían rechazar un precio de 8000 dólares pero estar dispuestos a probar el servicio por 99. Aunque la web de Tesla aún no ha actualizado el precio mensual futuro, muchos expertos anticipan que el coste de la suscripción fluctuará en función de la demanda del mercado y las actualizaciones del software.
El futuro del Cybercab y las flotas autónomas
La hoja de ruta de Tesla apunta ahora directamente hacia un futuro autónomo basado en servicios. Este cambio alinea el producto FSD para consumidores con la próxima iniciativa del “Cybercab“, donde los usuarios probablemente pagarán por milla o por mes en lugar de poseer la tecnología del vehículo directamente. Los inversores observan con atención si esta estrategia estabilizará la acción de Tesla (NASDAQ: TSLA) mientras la compañía intenta resolver los rompecabezas técnicos restantes para alcanzar una autonomía de Nivel 5 real. Por ahora, los compradores tienen hasta el día de San Valentín para decidir si desean asegurar una licencia vitalicia antes de que desaparezca para siempre.