El lunes, Manuel Jiménez, presidente de la Asociación de Empresarios del Paseo Marítimo de Palma, manifestó su indignación ante la aparente negativa de la Autoridad Portuaria de Baleares a construir un aparcamiento subterráneo que compense la pérdida de casi 1.200 plazas de estacionamiento.
Se trata de una “promesa incumplida” tras tres años de obras de remodelación durante los cuales los comerciantes han sufrido pérdidas. La asociación insiste en que el presidente de la autoridad portuaria, Javier Sanz, había prometido que el parking se construiría una vez finalizadas todas las obras del Paseo.
Las consecuencias económicas han sido “terribles”, primero por la pandemia, que obligó a los negocios a contraer préstamos con un plazo de devolución de cinco años, y luego por la remodelación. Jiménez lamenta que “el Paseo nunca había estado en una situación tan crítica como la actual”.
Antonio Ruiz, presidente de la asociación de vecinos, señala que las obras han propiciado que los propietarios incrementen los alquileres. Esto está teniendo consecuencias negativas para todos.
Jiménez añade que las medidas de transporte público desde el Palacio de Congresos hasta el Palacio de Marivent, concebidas para revitalizar el sector restaurador y nocturno de la zona, simplemente no se han llevado a cabo.