El Rey Felipe VI advirtió que la histórica alianza entre Europa y Estados Unidos afronta un riesgo real de debilitarse o incluso “desmantelarse”, un desarrollo cuyas consecuencias para la estabilidad global serían, en sus palabras, graves.
Durante su intervención en la conferencia anual de embajadores españoles en Madrid, el monarca afirmó que preservar el vínculo transatlántico exige hoy “gran paciencia y coraje diplomático”. Lo describió como un “marco indispensable” surgido tras la Segunda Guerra Mundial que ha favorecido el sostenimiento de las democracias, el crecimiento económico y el desarrollo de la cooperación multilateral.
Si bien no mencionó directamente a Estados Unidos ni a su presidente, sus observaciones fueron ampliamente interpretadas como una sutil reprimenda hacia las recientes políticas imprevisibles emanadas de Washington, entre las que incluyó su intervención militar en Venezuela.
Felipe VI subrayó que mantener una relación estrecha requiere “lealtad mutua, confianza recíproca, visión de futuro y respeto a las reglas de juego” consagradas por el derecho internacional. Alertó de que, si el enlace transatlántico se erosionara o quebrara por completo, “todos saldríamos perdiendo”.
El Rey también se refirió a la situación en Venezuela, celebrando la liberación de cinco ciudadanos españoles que permanecían detenidos y abogando por una “transición auténtica, pacífica, inclusiva y soberana” que respete la voluntad libre e independiente del pueblo venezolano.
Enfatizó que son los propios venezolanos quienes deben decidir su futuro sin injerencias externas.
Estas declaraciones del monarca se producen en un contexto marcado por crecientes tensiones internacionales y debates sobre el futuro de las alianzas globales y el respeto a las normas del derecho internacional.