“Fue apocalíptico”, relata una mujer en el homenaje de Crans-Montana, mientras detienen al dueño del bar

Día de Duelo Nacional por las Víctimas del Incendio en Suiza

‘En este dolor compartido, estamos unidos’: Día de duelo por las víctimas del incendio de Nochevieja en Suiza.

La tragedia unió a la gente en Crans-Montana y paralizó al país.

El viernes, muy cerca del bar donde 40 jóvenes murieron en el incendio de Nochevieja, las campanas de la iglesia repicaron en su memoria.

Sonaron en toda Suiza, para marcar un día nacional de luto.

Luego, momentos después de que se apagaran las últimas notas de un servicio conmemorativo especial, llegó la noticia de que uno de los dueños del bar había sido detenido.

Los fiscales suizos dijeron que Jacques Moretti, de nacionalidad francesa, representaba un riesgo de fuga. Él y su esposa Jessica, también francesa, están sospechosos de homicidio por negligencia, lesiones por negligencia e incendio provocado por negligencia.

Muchos familiares de las víctimas habían exigido una acción así desde el principio: más de una semana después del incendio, la ira en esta comunidad no ha dejado de crecer.

En la ceremonia principal en Martigny, en el valle, los familiares de los fallecidos se unieron a los supervivientes. Algunos habían venido desde el hospital para el homenaje. La gente sostenía rosas blancas en su regazo y se agarraban de las manos para apoyarse mutuamente.

“Las imágenes que enfrentamos fueron insoportables. Una escena peor que una pesadilla. Gritos resonando en el frío helado, el olor a quemado. Fue apocalíptico”, contó al público una joven llamada Marie.

Ella estaba en un bar frente al ‘Le Constellation’ cuando comenzó el incendio y de repente se encontró ayudando a los heridos que huían de las llamas.

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Dijo que nunca olvidaría lo que había visto.

Escuchando en la primera fila estaban los presidentes de Francia e Italia, cuyos ciudadanos se encontraban entre los muertos y heridos en el incendio. Ambos países han abierto sus propias investigaciones.

De vuelta en Roma, la primera ministra de Italia prometió asegurarse de que se identificara a todos los responsables.

“Esto no fue un accidente. Fue el resultado de que demasiada gente no hiciera su trabajo”, dijo Giorgia Meloni.

Ella quiere saber por qué no cortaron la música tan pronto como comenzó el fuego.

“¿Por qué nadie les dijo a los jóvenes que salieran? ¿Por qué el ayuntamiento no hizo las inspecciones correctas? Hay demasiados porqués”.

En Crans-Montana la gente tiene las mismas preguntas y muchas mas.

Por ahora, los únicos dos sospechosos formales son los copropietarios del ‘Le Constellation’, Jacques y Jessica Moretti. Temprano el viernes, la pareja fue citada por los fiscales. Se les investiga por causar muerte y lesiones por negligencia, pero no se les ha imputado.

Ahora, Jacques Moretti ha sido ingresado en prisión preventiva. En un comunicado, el ministerio público dijo que la medida siguió a una “nueva evaluación del riesgo de fuga”.

“Pienso constantemente en las víctimas y en las personas que están luchando”, dijo su esposa a una multitud de cámaras de televisión después de varias horas de interrogatorio en el ministerio.

Fue su primer comentario público desde el incendio.

“Es una tragedia inimaginable. Ocurrió en nuestro establecimiento y me gustaría pedir disculpas”.

Nueve días después, el ‘Le Constellation’ sigue oculto a la vista detrás de láminas de plástico blanco. Un policía solitario monta guardia, con el rostro cubierto contra la nieve implacable.

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Lo que sucedió dentro del sótano del edificio se ha ido aclarando gradualmente, y es la historia de un desastre que nunca debió ocurrir.

Imágenes de teléfonos móviles muestran que un bengala atada a una botella de champán aparentemente inició el fuego al rozar el techo. Cubierto con espuma acústica que nunca se probó para seguridad, se incendió rápidamente.

Cuando la multitud finalmente corre hacia la salida en pánico, se produce un aplastamiento en las escaleras. Parece que las puertas de emergencia estaban bloqueadas.

Pero otro video, de hace seis años, sugiere que el riesgo era bien conocido. En las imágenes, se escucha a un camarero advirtiendo que el material del techo es inflamable.

“Tengan cuidado con la espuma”, grita la voz, mientras la gente ondea las mismas bengalas.

Pero las preguntas aquí no son solo para los dueños.

Esta semana, las autoridades locales de Crans hicieron la impactante admisión de que no habían realizado las inspecciones de seguridad obligatorias del bar durante cinco años.

No ofrecieron ninguna explicación.

“Era un infierno dentro de ese bar. Más de 1000 grados de temperatura. No había forma de escapar”, le dijo a la BBC el embajador de Italia en Suiza, Gian Lorenzo Cornado, citando una larga lista de violaciones de seguridad.

Seis italianos murieron como resultado.

“Italia quiere justicia, el gobierno italiano quiere justicia y el pueblo italiano quiere justicia, sin duda. Las familias quieren justicia”, enfatizó el embajador.

Eso incluye a aquellos con lesiones que cambiaron sus vidas.

El hospital regional de Sion recibió la primera gran afluencia de pacientes. El estrés se vio agravado por el hecho de que muchos hijos de los propios médicos estaban de fiesta en Crans para el Año Nuevo.

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“Todos temían que la próxima camilla en llegar llevara a su propio hijo”, recuerda el director del hospital, Eric Bonvin.

Pero está orgulloso de cómo su equipo hizo frente.

Algunas víctimas estaban inconscientes y tan gravemente quemadas que tomaró tiempo identificarlos.

Los casos más graves fueron trasladados a centros especializados en quemaduras en otras partes de Suiza y Europa, donde algunos todavía se encuentran en estado crítico.

Todos enfrentan un camino largo y duro hacia la recuperación, que el médico compara con un “renacimiento”, porque muchos de sus jóvenes pacientes tienen quemaduras severas en la cara.

“Primero, el cuerpo necesita protección, como el feto en el vientre materno. Eso es lo que está sucediendo para muchos ahora. Luego tendrán que volver a entrar en el mundo y encontrar su identidad”, dice el profesor Bonvin.

“Requerrirá mucho trabajo y resiliencia”.

A eso hay que agregar la angustia de haber sobrevivido.

“Recuperaron la conciencia y al principio se sintieron afortunados de estar vivos. Pero algunos ahora sienten esta culpa, preguntándose por qué están aquí, pero no su amigo o hermano”, explica Bonvin.

“Es un momento delicado”.

En el centro de Crans, el montón de ofrendas para los muertos sigue creciendo, protegido de los elementos por una lona.

Después de dejar sus propias flores frescas el viernes, muchas personas se pararon frente a las ruinas del bar por un momento. Recordando, en silencio.