La Inteligencia Artificial Agéntica está evolucionando más allá de los modelos aislados en el ámbito sanitario. Según un experto en tecnología médica, estos modelos comienzan a funcionar como “colaboradores digitales” que orquestan herramientas, datos y flujos de trabajo para asumir tareas antes reservadas exclusivamente a clínicos e investigadores.
Kimberly Powell, directora general de sanidad en Nvidia, opina que este cambio podría reducir rápidamente el desgaste profesional y ampliar la capacidad clínica, pero solo cuando los líderes dejen de ver la IA como software y empiezen a tratarla como mano de obra contratable.
“La idea es concebir estos agentes de IA como empleables —creo que ese concepto aún no ha calado del todo en la alta dirección. No lo ven así actualmente, lo perciben como tecnología. No lo interpretan, digamos, como empleados”, comentó en una entrevista el mes pasado.
Powell señaló que la atención sanitaria se basa fundamentalmente en flujos de trabajo, lo que la hace idónea para los sistemas de IA agéntica. Los agentes están diseñados para reflejar los procesos paso a paso que ya siguen los clínicos, coordinando modelos y herramientas para realizar tareas reales, en lugar de actuar como software pasivo, explicó.
A diferencia del software antiguo concebido como herramienta para humanos, los agentes están diseñados para realizar el trabajo por sí mismos. La arquitectura de software moderna ha hecho esto posible, apuntó Powell —avances como las API y la capacidad de llamar a herramientas permiten que los agentes interactúen con sistemas heredados, accedan solo a los datos necesarios y operen dentro de límites estrictos.
En su opinión, estos límites convierten modelos riesgosos en sistemas listos para producción —destacó que los agentes de IA solo triunfan al rodear los modelos base con experiencia de dominio, restricciones de seguridad y conocimiento médico actualizado. Este enfoque reduce las alucinaciones y garantiza el cumplimiento normativo, lo que da tranquilidad a los directivos hospitalarios sobre el uso seguro en entornos clínicos, explicó. Con esta seguridad, la adopción se acelera rápidamente.
Aunque “agentes” pueda sonar aún a término de moda, Powell afirmó que la tecnología ya ha cruzado a un uso productivo real, con algunas empresas de IA sanitaria escalando rápidamente y aliviando tareas administrativas y cargas de documentación clínica —mencionó a Abridge y Multiply Labs como ejemplos. Espera que esta tendencia se desarrolle aún más rápido en los próximos dos años.
Powell sostuvo que la IA agéntica tiene gran potencial para reforzar equipos con escasez de personal. En los próximos años, cree que estas herramientas serán tratadas cada vez más como empleados que elevan la práctica clínica y mejoran el acceso a la atención.
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