El Debate Continuo Sobre los Fuegos Artificiales en Andalucía

Fuegos artificiales a la venta en España para el público y los niños.
Crédito: Ayuntamiento de Torrejón

Lo cierto es que España es, por cultura, un país generalmente ruidoso. Eventos como la mascletà en Valencia, la pasión por el MotoGP o incluso una junta de vecinos promedio, donde todos alzan la voz para ser escuchados.

Cada Navidad y Nochevieja, la polémica sobre los fuegos artificiales resurge en Andalucía. Para dueños de mascotas y colectivos sensibles, los estruendos son un rotundo no; otros los defienden como tradición. Pero, ¿qué dice la ley?

Legislación sobre pirotecnia por provincias andaluzas

En toda Andalucía, los ayuntamientos regulan el uso de artículos pirotécnicos durante todo el año, con niveles de rigor variables. Las capitales de provincia y ciudades grandes, como Jerez de la Frontera, intensifican la vigilancia policial debido al mayor uso, por razones de seguridad y control acústico.

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En Almería, las ordenanzas municipales exigen autorización previa para el uso privado de petardos, cohetes o fuegos artificiales en espacios públicos, lo que ha generado protestas. Los espectáculos oficiales también requieren licencias, con multas escalonadas según los niveles de ruido.

La provincia de Cádiz, en especial Jerez, prohíbe la venta a personas ebrias o a vendedores sin licencia, siguiendo la normativa nacional y local. Hay restricciones de edad: Categoría F1 desde los 12 años, F2 desde los 16 y F3 desde los 18. El uso no autorizado conlleva multas de 600 a 3.000 euros, con la consiguiente incautación del material por parte de la policía.

Córdoba prohíbe la pirotecnia sin autorización, clasificando las infracciones como leves, graves o muy graves, con sanciones desde 100 euros hasta más de 600.000, además de incautaciones o revocación de licencias.

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Granada sigue la normativa autonómica sobre venta y uso. Huelva limita el uso mediante ordenanzas municipales, restringiendo en la capital el horario de 22:00 a 02:00 los días 24 y 31 de diciembre, y promoviendo opciones de bajo ruido mediante campañas como “Huelva Celebra con Respeto”.

Jaén permite solo petardos de bajo impacto en fechas específicas con límites horarios. Málaga, mientras tanto, apela a la responsabilidad cívica, restringiendo el uso a zonas no residenciales y prohibiendo la venta ambulante o a menores.

Sevilla prohíbe en general la pirotecnia privada, con contadas excepciones festivas y horarios de silencio obligatorios.

Aplicación de las prohibiciones – ¿Se hace algo realmente?

A pesar de las normas, la aplicación varía. Colectivos animalistas como PACMA exigen prohibiciones totales, alegando daños a mascotas, fauna y personas con sensibilidades como el autismo. No obstante, las tradiciones continúan, y la policía local suele adoptar una actitud del tipo “Bueno, la gente celebra y se divierte, y al fin y al cabo es tradición”, habiéndose registrado uso prolongado en lugares como el centro de Sevilla la pasada Nochevieja.

En la Costa del Sol, varios municipios impusieron medidas más estrictas esta temporada para proteger a residentes, animales y el medio ambiente. Mijas prohibió explícitamente los fuegos artificiales privados mediante un bando municipal, citando riesgos de incendio tras un incidente previo en 2024. Fuengirola vedó su uso en espacios públicos que pudieran generar ruido o incendios. Alhaurín el Grande se sumó con restricciones similares, aunque apenas se oyeron debido a la doble tragedia de las muertes en un incendio doméstico y unas inundaciones que se cobraron dos vidas solo tres días después. De hecho, el pueblo permaneció prácticamente en silencio durante las fiestas, tal era la profundidad del duelo.

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Otros municipios como Torremolinos y Cártama también aplicaron prohibiciones totales o limitaciones severas a la pirotecnia privada.

Mientras las celebraciones se adentran en 2026, los pueblos andaluces balancean tradición con crecientes llamamientos a festividades más silenciosas y sensibles hacia los demás. Las políticas dispares de ayuntamientos colindantes han dejado a Andalucía indecisa sobre si decretar una prohibición total, mientras que la oposición a la pirotecnia pública aumenta, lo que significa que no es un asunto que vaya a desaparecer pronto.