Desde la playa, se aprecia una silueta azul y brumosa en el horizonte.
Sin embargo, menos de una hora después de partir desde la Costa del Sol, ese perfil lejano se convierte en un mundo de cumbres imponentes, bosques ancestrales y miradores que provocan vértigo.
La Sierra de las Nieves, el parque nacional más reciente de Andalucía, es uno de esos escasos lugares donde se puede contemplar el Mediterráneo desde montañas nevadas y, en los días más despejados, vislumbrar incluso África al fondo.
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Situada tierra adentro, muy cerca de Marbella, Málaga y la parte occidental de la Costa del Sol, esta extraordinaria reserva natural se ha consolidado discretamente como uno de los refugios más gratificantes del sur de España.
Siendo desde hace tiempo un lugar apreciado por senderistas y amantes de la naturaleza, la Sierra de las Nieves fue declarada oficialmente parque nacional en 2021.
A pesar de la atención renovada que conllevó este estatus, nunca ha perdido el carácter salvaje y preservado que la hace tan excepcional.
Lo que distingue a la Sierra de las Nieves es su geografía dramática. Alcanzando casi los 2.000 metros, la cordillera crea un contraste sobrecogedor entre la costa y el interior.
Desde puntos elevados como el Puerto de los Pilones, la vista se extiende desde las serranías de Ronda hasta la línea brillante del litoral mediterráneo.
En días excepcionalmente claros, el espectáculo es aún mayor: las montañas del Rif, en el norte de Marruecos, aparecen en el horizonte, recordándonos la proximidad de África.
Es una perspectiva que pocos lugares en Europa pueden ofrecer: nieve bajo los pies, el mar a los lejos y otro continente a la vista.
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La Sierra de las Nieves es también un tesoro biológico. El parque alberga el pinsapo, un abeto español único que se remonta a la última glaciación y que apenas crece en ningún otro lugar del mundo.
Estos bosques prehistóricos cubren las laderas en torno a pueblos como Yunquera o Parauta, y recorrerlos produce la sensación de trasladarse a otra era.
La luz del sol se filtra entre ramas retorcidas, el aire es fresco incluso en verano, y el único sonido es el crujir de las botas sobre las acículas.
A pesar de su reputación agreste, la Sierra de las Nieves es sorprendentemente accesible. Sus senderos bien señalizados se adaptan a todo tipo de niveles, desde paseos suaves junto a ríos hasta exigentes ascensiones a cumbres.
Los senderistas más experimentados pueden afrontar La Torrecilla, el pico más alto del parque con 1.918 metros.
La ascensión es demandante, pero la recompensa son vistas panorámicas que abarcan montaña, costa y campiña en un solo golpe de vista.
Para quienes prefieren un ritmo más pausado, las rutas por el Valle del Guadainza o junto al Río Turón, cerca de El Burgo, ofrecen caminos sombreados, formaciones calizas espectaculares y pozas refrescantes.
Miradores como el del Guarda regalan vistas asombrosas sin necesidad de horas de esfuerzo.
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Más allá del paisaje, el parque está enmarcado por algunos de los pueblos blancos con más encanto de la provincia de Málaga. Tolox, Parauta, Yunquera y El Burgo son bases ideales, aunando arquitectura andaluza tradicional, una gastronomía contundente y una acogida cálida.
Mientras la Sierra de las Nieves desarrolla una infraestructura turística cuidadosamente gestionada—que incluye nuevos centros de visitantes y mejor acceso a senderos—estas comunidades aspiran a beneficiarse de una nueva oleada de visitantes que buscan autenticidad por encima de los complejos turísticos todo incluido.
Cada estación muestra una faceta distinta del parque. La primavera trae flores silvestres, ríos caudalosos y temperaturas ideales para el senderismo; el otoño ofrece bosques dorados y aire puro de montaña.
En invierno, las cumbres ocasionalmente se transforman en un escenario nevado—una imagen poco común a tan poca distancia de la costa.
El verano, gracias a la altitud y la sombra de los bosques, proporciona un refugio fresco frente a las olas de calor litorales.
Es imprescindible disponer de vehículo para explorar el parque a fondo, dado que el transporte público es limitado. Se recomienda calzado robusto, ropa de capas y suficiente agua en cualquier época, pues las condiciones meteorológicas pueden cambiar con rapidez en altura.
Existen guías especializados para quienes deseen una comprensión más profunda de la ecología y la historia del parque.
Aún muy poco afectada por el turismo de masas, la Sierra de las Nieves sigue siendo uno de los grandes secretos naturales de Andalucía—un lugar donde quienes buscan playa pueden cambiar las chanclas por botas de montaña y descubrir un mundo serrano que se siente a la vez ancestral y asombrosamente próximo.
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