Rusia ha acusado a Ucrania de matar a al menos 27 personas en un ataque con dron contra una fiesta de Año Nuevo en un hotel y café en la región de Jersón del sur, ocupada por Rusia.
Según el gobernador regional instalado por Rusia, Vladimir Saldo, más de 30 personas resultaron heridas en el presunto ataque, que según él ocurrió en el pueblo de Khorly, a orillas del Mar Negro.
Consultada por la BBC para que comente, Ucrania dijo que no respondería directamente a fuentes de información como declaraciones de gobernadores de regiones ocupadas.
Pero sí afirmó que se adhiere a las normas del derecho internacional humanitario y que realiza ataques exclusivamente contra objetivos militares.
La agencia de noticias AFP citó a una fuente de las fuerzas de defensa ucranianas que confirmó que, aunque sí se realizó un ataque, este tenía como objetivo una reunión militar que estaba cerrada a civiles.
Según Saldo, el presunto ataque se llevó a cabo con tres UAVs [Vehículos Aéreos No Tripulados] que “golpearon un café y hotel en la costa del Mar Negro en Khorly”.
La BBC no ha podido verificar de forma independiente ni estas afirmaciones ni el número de víctimas.
Saldo dijo que había informado personalmente al presidente Vladimir Putin sobre el ataque.
La Misión de Observación de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania dijo estar al tanto del presunto ataque y añadió que “verificará los daños civiles reportados e informará de sus hallazgos en futuros informes”.
Fotografías publicadas por medios estatales rusos mostraron una habitación muy dañada con el techo derrumbado. Una imagen parecía mostrar un cuerpo cubierto con una sábana.
Las autoridades instaladas por Rusia en Jersón no especificaron dónde ocurrió el ataque, pero el edificio dañado que se ve en las fotos parece ser un hotel y restaurante de tres pisos anteriormente conocido como “Casa Ucraniana”, y ahora llamado “Café Buganova”.
Imágenes del sitio web del café muestran varios rasgos similares a los vistos en las fotos publicadas en los medios estatales rusos.
El Comité Investigador de Rusia dijo que había abierto una investigación sobre el ataque, mientras que el ministerio de asuntos exteriores ruso acusó al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky de “buscar intimidar a las poblaciones de las regiones rusas reunificadas, que han vinculado para siempre sus destinos con Rusia a través de referendums”.
Moscú ocupa más de la mitad de la región sur de Jersón, que “anexó” mediante un referéndum en el 2022. La consulta fue denunciada como una farsa por el gobierno ucraniano y sus aliados.
El presunto ataque se produce mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra, con Zelensky diciendo en su discurso de Año Nuevo que un acuerdo con Rusia, mediado por Estados Unidos, estaba “90% listo”.
A principios de esta semana, Rusia acusó a Ucrania de lanzar un ataque con dron contra una de las residencias de Putin, lo cual Ucrania negó enérgicamente.
El viernes, el servicio de inteligencia exterior de Ucrania emitió un comunicado acusando a Rusia de preparar “provocaciones” a gran escala con víctimas humanas, como parte de una operación continua para descarrilar las conversaciones de paz.