El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky ha nombrado al jefe de inteligencia, Kyrylo Budanov, como su nuevo jefe de gabinete. Esto pasa poco más de un mes después de que su anterior principal asistente renunciara en medio de un escándalo de corrupción.
“En este momento, Ucrania necesita un mayor enfoque en los temas de seguridad”, dijo Zelensky en una publicación en redes sociales, donde también publicó una foto de su reunión con Budanov en Kyiv.
Budanov, de 39 años, hasta ahora dirigía la inteligencia militar HUR, la cual ha realizado numerosos ataques muy efectivos contra Rusia.
Su predecesor, Andriy Yermak, ejercía una enorme influencia política durante toda la invasión a gran escala de Rusia iniciada en 2022. También lideró el equipo negociador de Ucrania en conversaciones cruciales con EE.UU. para poner fin a la guerra.
En su publicación del viernes, Zelensky escribió: “En este momento, Ucrania necesita concentrarse más en asuntos de seguridad, el desarrollo de las fuerzas de defensa y seguridad, así como en la vía diplomática de negociaciones”.
“Kyrylo tiene experiencia especializada en estas áreas y la fortaleza suficiente para lograr resultados.”
El presidente añadió que ya ha instruido a su nuevo jefe de gabinete para que actualize y presente documentos clave sobre “los fundamentos estratégicos” de la defensa de Ucrania.
Yermak, de 54 años, renunció el 28 de noviembre, y su salida fue vista como un gran golpe para Zelensky.
Yermak dejó el cargo poco después de que su casa en Kyiv fuera allanada por las agencias anticorrupción del país.
No se le acusa de ningún delito, y la oficina anticorrupción NABU y la fiscalía especializada SAPO no explicaron por qué registraron su propiedad.
En los últimos meses, los investigadores han vinculado a varias figuras prominentes con un presunto escándalo de malversación de 100 millones de dólares en el sector energético.
Dijeron que descubrieron un esquema extenso para recibir sobornos e influir en empresas estatales, incluyendo la firma de energía nuclear Enerhoatom.
El escándalo de corrupción ha sacudido a Ucrania, debilitando la posición del propio Zelensky y poniendo en peligro la posición negociadora del país en un momento delicado.
Kyiv, respaldado por sus aliados europeos, busca cambiar los términos de un borrador de plan de paz liderado por EE.UU., que originalmente se veía muy inclinado hacia Rusia.
Los funcionarios rusos se han aprovechado del escándalo, exagerando las acusaciones de corrupción.