La autoridad antimonopolio de Italia ha multado a Ryanair con 255 millones de euros tras acusar a la aerolínea de abusar de su posición dominante en el transporte aéreo, obstruyendo deliberadamente a las agencias de viajes.
En la actualidad, Ryanair concentra el 40% del tráfico de pasajeros desde y hacia Italia. Si bien la dominancia en sí misma no es ilegal según la legislación de competencia, la Autoridad Italiana de la Competencia determinó que Ryanair utilizó su posición ventajosa en el mercado para obstaculizar intencionadamente a las agencias de viajes, socavando la competencia y limitando la elección de los consumidores en mercados relacionados.
Obstrucción a las agencias de viajes
A partir de abril de 2023, Ryanair introdujo una serie de barreras técnicas dirigidas específicamente a las reservas de agencias. Estas incluían controles de reconocimiento facial, pasos de verificación adicionales y otras formas de “fricción técnica” para las reservas realizadas a través de agencias, mientras que las reservas directas de clientes no se veían afectadas.
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Estas medidas hicieron que las reservas por agencia fueran más lentas, menos fiables y más costosas, disuadiendo a los consumidores de usar intermediarios y debilitando la capacidad de las agencias para competir. La autoridad concluyó que esto iba más allá del comportamiento competitivo normal y estaba diseñado para desviar las reservas de los intermediarios hacia los canales de venta directa de Ryanair.
Bloqueo del acceso a los vuelos
Además de introducir barreras técnicas, Ryanair también obstruyó el acceso de las agencias a sus vuelos. La aerolínea deshabilitó métodos de pago y eliminó cuentas de agencias.
Dado que los vuelos de Ryanair son un insumo esencial para las agencias que venden paquetes turísticos desde y hacia Italia, estas acciones perturbaban significativamente su capacidad operativa. La autoridad consideró que Ryanair ya no simplemente competía con los intermediarios, sino que les negaba activamente el acceso al mercado.
Acuerdos de asociación restrictivos
Ryanair utilizó además esta presión para forzar a las agencias a aceptar acuerdos de asociación restrictivos. Estos acuerdos limitaban la capacidad de las agencias para combinar vuelos de Ryanair con otras aerolíneas, alojamiento, seguros o servicios turísticos, elementos todos que son parte fundamental de cómo compiten las agencias y añaden valor para el consumidor.
Las plataformas que no se sometían eran etiquetadas públicamente como “OTAs piratas”, lo que intensificaba la presión sobre las agencias y dañaba su reputación, dificultando que atrajesen clientes y compitiesen eficazmente en el mercado.
Impacto en la competencia y los consumidores
La autoridad antimonopolio italiana consideró que este comportamiento excedía el comportamiento competitivo normal y ético. Al hacer las ventas por agencia más lentas y costosas, Ryanair limitó esencialmente la libertad operativa de los intermediarios de viajes, reduciendo el alcance de las comparaciones y ofertas combinadas disponibles para los clientes.
Esto afectó al mercado posterior de servicios turísticos, consolidando el control de Ryanair sobre la distribución de billetes y amenazando la diversidad del mercado. La autoridad concluyó que Ryanair aprovechó su dominio en el mercado primario de transporte aéreo para distorsionar la competencia en los mercados secundarios relacionados.
Consecuencias e implicaciones
La multa subraya el creciente escrutinio sobre los actores dominantes en los mercados digitales en Europa, donde los intermediarios sirven como canales críticos para la transparencia de precios y la elección del consumidor.
Los analistas de mercado esperan que el fallo pueda llevar a Ryanair y otras aerolíneas a replantearse sus prácticas de distribución, al tiempo que señala que los reguladores están dispuestos a penalizar a las empresas que aprovechan su dominio para sofocar la competencia.
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