No excluyas a Mallorca del mercado por su precio

Si la situación persiste así, Mallorca tendrá en breve un problema de gran calado. Me refiero, cómo no, a la inflación de precios en la isla. Cada día que pasa todo parece encarecerse, mientras los salarios se mantienen estancados. Me temo que mucha gente se verá obligada a recortar gastos esta Navidad, simplemente porque no llega a fin de mes. Esta misma semana me llevé un susto al comprobar que uno de mis platos preferidos en un restaurante de Palma había pasado de costar 13 euros a 19.

Que yo sepa, este incremento no fué anunciado con antelación. Recuerdo cuando una paella valía 11 euros; en algunos establecimientos ha alcanzado ya los 22. Son 44 euros para dos personas por un plato que siempre se había considerado relativamente económico.

El otro día pedí una caña pequeña en un bar muy frecuentado y me sorprendió que me cobraran 3,50 euros. Los precios en Palma están ya a la par con los de Londres, donde son un veinte por ciento superiores al resto del país. Considero esta situación sencillamente indignante. Mallorca es un lugar fantástico, pero es necesario cierto grado de control de precios; de lo contrario, la isla podría autoexcluirse del mercado, y eso sería una pésima noticia para el sector turístico.

Sé que la restauración lo está pasando mal porque sus costes también aumentan, pero trasladar estos incrementos de forma tan acusada al consumidor es un error. Hay que ofrecer calidad-precio y, quizás, recuperar el menú del día. Si no, la gente terminará por votar con los pies y quedarse en casa.

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