Ante las previsiones de importantes aumentos en los costes sanitarios para 2026, los empleadores buscan estrategias innovadoras para gestionar su impacto.
Esto se desprende del último informe de tendencias del Business Group on Health, que destaca los factores clave que moldearán los beneficios sanitarios en 2026 y cómo planean responder las empresas.
"Un entorno de costes volátil ha sido alimentado por un ecosistema sanitario complejo y fragmentado, y está flaqueando", señaló Ellen Kelsay, presidenta y CEO del Business Group on Health. "Los empleadores mantienen su compromiso de ofrecer beneficios sólidos de salud y bienestar, pero deben actuar con rapidez y estrategia para controlar los costes mientras mejoran los resultados".
Estos son las ocho tendencias que, según el Grupo, los empleadores deberían observar en 2026:
- Se prevé que 2026 sea uno de los años más duros en cuanto a asequibilidad: las empresas proyectan una subida media del 9% en costes sanitarios, y del 7.6% tras ajustar sus planes. Esto llega tras dos años en los que los costes reales superaron las previsiones. Las multinacionales podrían ver incrementos de dos dígitos en algunas regiones.
- Necesidad de "volver a lo básico": las enfermedades crónicas son un principal impulsor de costes y se espera que esto continúe, empeorando con el deterioro de la salud poblacional y el envejecimiento de la fuerza laboral. Esto conllevará un mayor enfoque en la atención preventiva, primaria y en los cribados de salud.
- Los costes farmacéuticos seguirán siendo un desafío: avances como las terapias celulares y genéticas o los medicamentos para la pérdida de peso incrementan significativamente los gastos para los empleadores autofinanciados. Por ello, buscan "alterar el rol actual de los actores en la cadena de suministro farmacéutico", por ejemplo, cambiando de gestores de beneficios (PBM).
- Los socios comerciales enfrentarán un mayor escrutinio: muchos programas de partners carecen de integración de datos y tienen una "coordinación clínica inadecuada". Por eso, los empleadores exigirán pruebas consistentes de que mejoran los resultados y podrán terminar las colaboraciones que no demuestren éxito.
- Los empleadores adoptarán modelos alternativos para controlar costes: buscarán que sus socios sean más innovadores y se alejarán de estrategias tradicionales hacia modelos basados en copagos, programas virtual-first o centrados en la atención primaria.
- La IA tendrá una gran influencia en los beneficios: puede agilizar la gestión y mejorar la calidad y acceso a la atención, pero su uso por parte de los proveedores para optimizar ingresos también podría aumentar costes. Será crucial que las empresas comprendan su aplicación en entornos clínicos.
- Una agenda de política sanitaria en rápida evolución: existen numerosos esfuerzos de reforma, incluido un mayor control sobre los PBM. La acción federal podría traer más transparencia al sector farmacia. Además, los recortes en Medicaid y la posible expiración de las subvenciones de la ACA podrían afectar indirectamente a los planes empresariales. Las elecciones de medio término también podrían ralentizar el ritmo legislativo.
- La disrupción será esencial: los empleadores necesitarán convencer a sus directivos y empleados de "abrazar el cambio". Esto es necesario ante la pérdida de confianza de los pacientes en el sistema, lo que muestra la necesidad de una transformación.
Foto: rudall30, Getty Images