Dos monjas españolas excomulgadas que se han unido a una secta fueron detenidas por la presunta venta de bienes culturales pertenecientes a la Iglesia Católica, procedentes de un convento que se niegan a abandonar, según informó un tribunal el viernes.
Las mujeres forman parte de un grupo de nueve religiosas de la Orden de Santa Clara que se escindió del Vaticano en mayo de 2024 debido a una disputa patrimonial y desavenencias doctrinales, un asunto que ha captado la atención de la sociedad española.
El Arzobispado de Burgos les solicitó que desalojaran su convento del siglo XV, situado en la localidad norteña de Belorado, alegando que carecían de derecho legal para permanecer en él tras la excomunión.
No obstante, las monjas permanecieron en el lugar después de que un tribunal ordenara su desahucio a principios de este año. Ellas sostienen que el convento les pertenece y han recurrido la orden de desalojo.
Un tribunal de la cercana ciudad de Briviesca indicó que había “decretado la libertad provisional de las dos exprofonjas” detenidas el jueves, quienes están investigadas “por una presunta apropiación indebida de bienes integrantes del patrimonio cultural”.
La Guardia Civil también ha puesto en libertad a un anticuario sospechoso de haber recibido los objetos, añadió el tribunal.
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El diario El País informó de que la Guardia Civil había registrado el convento “para dilucidar si las antiguas monjas habían vendido irregularmente piezas de arte sacro”.
En un comunicado difundido en redes sociales el jueves, las monjas afirmaron: “No hemos cometido ningún delito y no tenemos nada que ocultar.”
Las mujeres han declarado su lealtad a un sacerdote ultraconservador y excomulgado que rechaza la legitimidad de todos los papas posteriores a la muerte de Pío XII en 1958. La Iglesia considera este movimiento como una secta.