Descubre la opinión real de los lectores de The Local sobre Airbnb en España y su impacto en las comunidades.
En los últimos años, Airbnb ha sido objeto de un encendido debate en España. Esta plataforma de alquiler turístico ha transformado los viajes, abaratándolos y dotándolos de flexibilidad. Sin embargo, la proliferación postpandemia de apartamentos turísticos también ha alterado numerosos barrios céntricos, generando un fuerte rechazo entre la población local. De hecho, durante las protestas antiturismo del año pasado, Airbnb fue señalado como uno de los principales responsables de la inflación del mercado de alquiler, que ha expulsado a los residentes de muchas ciudades y ha gentrificado barrios antaño tradicionales.
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The Local preguntó a sus lectores su opinión sobre Airbnb y los efectos que ha tenido en sus vidas en España.
¿Qué impacto ha tenido Airbnb en tu zona?
Las respuestas a esta pregunta fueron mayoritariamente negativas, con quejas que abarcan desde la presión sobre el mercado de alquiler hasta el comportamiento molesto de turistas que altera la vida cotidiana.
Una lectora, M., de Granada, lo resumió con crudeza: "Lo ha jodido". James, residente en La Xara, coincidió: "Muy negativo".
Sharon, de Jávea, comentó: "Es casi imposible encontrar un alquiler anual. Nosotros tenemos suerte y pudimos comprar una vivienda aquí, pero el mercado de alquiler vacacional ha tenido un impacto claramente negativo para quienes buscan un alquiler donde vivir".
Anne, que vive entre la Costa Brava y Barcelona, señaló un problema de comportamiento más que de la plataforma en sí: "En verano, nuestro vecino alquila su casa por Airbnb; es una pesadilla. A los ocupantes no les importa el ruido que hacen, utilizan nuestro jardín (aunque esté vallado), acaparan la piscina comunitaria. Degradan la comunidad entera. En lugar de culpar a Airbnb, creo que es el comportamiento de la gente lo que afecta negativamente nuestra percepción".
Anthony Potts, de Benidorm, tenía una opinion similar: "Es invasivo, con huéspedes indisciplinados que no respetan a los residentes locales".
Brendan, en Madrid, compartió su punto de vista: "Muy negativo: ruido de los estanciantes de corta duración, consumo de drogas, de alcohol, las escaleras sucias… la lista es interminable".
No obstante, un lector, Scott, de la zona de Huelva, tenía una perspectiva diferente y señaló que Airbnb ha "atraído más visitantes locales a nuestra zona rural", una opinión que coincide con los recentes llamamientos de Airbnb para que España adopte normas distintas en el medio rural.
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¿Apoyas una regulación más estricta para Airbnb? ¿Por qué?
El gobierno español y varias autonomías han intentado tomar medidas contra Airbnb, desde la ambiciosa promesa de Barcelona de eliminarlos por completo para 2028 hasta la limitación de nuevas licencias en cascos urbanos. A nivel nacional, Airbnb se vio recientemente obligada a retirar 65.000 anuncios, y la Comunidad de Madrid señaló otras 55.000 viviendas turísticas sin registrar correctamente. Aun así, muchos españoles culpan a Airbnb no solo del encarecimiento y la escasez de vivienda, sino también de la gentrificación y el cambio cultural en los barrios.
Nuestros lectores se mostraron generalmente partidarios de una mayor regulación, aunque con matices.
Daniel, de Barcelona, fue contundente: "¡Sí! Es necesario proteger al público de la naturaleza insidiosa de corporaciones descontroladas que solo velan por sus beneficios".
Sin embargo, Sally, residente en la Costa Brava, ve distinciones entre tipos de propietarios y abogó por regular "a los dueños que poseen múltiples inmuebles".
Eric, de Valencia, también vio la necesidad de matizar la regulación: "Sí, pero muy específicamente para agencias o sociedades de inversión que compran varias propiedades con el único propósito de destinarlas a Airbnb. Hay una enorme diferencia entre estas grandes agencias con decenas o cientos de propiedades y una persona que quiere compartir su hogar con viajeros y compensar así parte de sus gastos".
Otros, como Kristine en Valencia, consideran la regulación un medio para "mantener la esencia local de los barrios" y "contener los precios" en el mercado inmobiliario.
Brendan, de Madrid, se mostró radical, abogando por una prohibición total: "Airbnb debería estar prohibido al cien por cien en España. Cuando un gobierno concede un permiso para construir viviendas, es para viviendas, no para habitaciones de hotel. Si quisieran más plazas hoteleras, habrían aprobado la construcción de hoteles en primer lugar".
Jenny, de Granada, como muchos residentes, identificó el problema de la convivencia: "Airbnb y todas las demás plataformas de reservas nunca deberían incluir propiedades no registradas, y los alquileres en bloques residenciales deberían estar severamente limitados".
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¿Qué opinas del movimiento antiturismo en España?
También preguntamos a los lectores de The Local su opinión sobre el movimiento antiturismo en España. El movimiento de protesta protagonizó manifestaciones a lo largo del país y acaparó titulares internacionales cuando manifestantes en Barcelona rociaron a turistas con pistolas de agua.
Muchas de las respuestas a la encuesta señalaban que, sí, comprendían el deseo de protestar (y en muchos casos lo apoyaban), pero varios lectores también manifestaron su deseo de un enfoque equilibrado que vaya más allá de simplificar el turismo como algo negativo, una crítica común incluso entre algunos españoles.
Constantin, de Alicante, declaró que las protestas eran “comprensibles”, pero añadió: “no hay una solución fácil porque gran parte de la economía española depende de ello”.
Daniel, en Barcelona, coincidió con el principio subyacente: “No siempre estoy de acuerdo con las tácticas, pero comprendo la frustración. No soporto las tiendas baratas para turistas ni las aglomeraciones. Uno debe viajar como un antropólogo: con discreción, reflexión y curiosidad.”
Linda, en Peñíscola, sin embargo, observa contradicciones en las protestas. “No las apoyo… España fomentó el turismo económico y mucha gente se trasladó a zonas turísticas por trabajo; no se puede tener las dos cosas.”
En una línea similar, Robert, desde Madrid, consideró que las manifestaciones antiturismo no son “la respuesta adecuada”, describiéndolas como “mala publicidad en el extranjero, especialmente considerando el PIB turístico de España”.
Sally, residente en la Costa Brava, las tildó de “desacertadas”, añadiendo que, “en lugar de atacar a los turistas, deberían dirigir su enfado hacia las autoridades locales, que han ignorado el problema durante demasiado tiempo, y hacia los propietarios y empresas con múltiples viviendas de AirBnB”.
Ann, en Barcelona, describió la campaña como “compleja” y señaló que, si bien “el turismo genera ingresos, [no siempre] es de la manera que desearía la comunidad local”.
Richard Parr, residente en la Comunidad Valenciana, resumió la opinión de muchos al expresar su apoyo a las protestas, aunque consideró que estaban “en ciertos momentos algo desencaminadas y mal informadas, pero en gran medida justificadas”.