La encefalomielitis miálgica, también conocida como síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), es una enfermedad debilitante que afecta a millones de personas en todo el mundo y sigue siendo uno de los mayores misterios de la medicina. Los investigadores estiman que entre 17 y 24 millones de personas en el mundo viven con esta afección, pero aún no existe una prueba única para confirmarla. La EM/SFC puede dejar a las personas exhaustas, con niebla mental y dolor durante años; sin embargo, los análisis de sangre convencionales a menudo parecen normales, lo que deja a los pacientes lidiando con la incertidumbre y los diagnósticos erróneos durante años.
No obstante, esto podría cambiar pronto. Científicos han desarrollado un nuevo enfoque que finalmente podría ayudar a proporcionar a los médicos una respuesta clara. De confirmarse en estudios más amplios, este descubrimiento incluso podría conducir a mejores pruebas para otras afecciones, como la COVID persistente.
Hallazgos Clave del Nuevo Estudio sobre el Síndrome de Fatiga Crónica
Un importante estudio publicado en el Journal of Translational Medicine investigó si un análisis de sangre podría ofrecer a los médicos una forma objetiva de diagnosticar la EM/SFC. Durante décadas, los pacientes han enfrentado años de incertidumbre porque los diagnósticos se basaban únicamente en los síntomas. Los investigadores pretendían cambiar esto utilizando tecnología genómica de vanguardia.2
- Los investigadores utilizaron un nuevo método para leer los patrones de plegamiento del ADN en la sangre — Científicos de la Universidad de East Anglia y Oxford Biodynamics analizaron muestras de sangre de 47 personas con EM/SFC grave y 61 voluntarios sanos utilizando la técnica EpiSwitch® de Genómica 3D, que examina cómo se pliega el ADN dentro de las células inmunitarias.3
- La prueba fue muy precisa para detectar la enfermedad — El análisis de sangre identificó correctamente a los pacientes con EM/SFC con una sensibilidad del 92% y una especificidad del 98%. La sensibilidad significa que rara vez pasa por alto un caso, y la especificidad significa que rara vez clasifica erróneamente a una persona sana. Para los pacientes que esperan años por respuestas, este nivel de precisión es muy importante.4
- Cómo funciona el análisis de sangre — La prueba examina la forma tridimensional de tu ADN dentro de las células inmunitarias. Estas formas actúan como interruptores, encendiendo o apagando genes y controlando sistemas corporales clave. En la EM/SFC, el patrón de estos interruptores cambia cuando el sistema inmunitario se altera. Usando EpiSwitch® 3D Genomics, los científicos escanean más de un millón de puntos de plegamiento y se centran en 200 puntos clave vinculados a las vías inmunitarias e inflamatorias.5,6
- Las señales del sistema inmunitario destacan — El análisis de sangre encontró una fuerte actividad en las vías relacionadas con la inmunidad y la inflamación. Entre las más afectadas estaban la interleucina-2 (IL-2), que ayuda a las células inmunitarias a crecer y comunicarse, y el factor de necrosis tumoral (TNF), que desencadena la inflamación.
Estas señales activan vías clave que ayudan a regular la defensa inmune y la forma en que el cuerpo responde al estrés.7 En conjunto, estos marcadores forman una huella biológica distinta, que demuestra que la EM/SFC es una afección de activación inmune crónica, y no solo síntomas vagos. Como explicaron los investigadores:8
“Al mapear los principales biomarcadores genómicos 3D en los loci genéticos más cercanos capturados por su control topológico (dentro de 3Kb), es posible ampliar las perspectivas biológicas sobre los genes, las vías y las redes de proteínas bajo la influencia de la regulación genómica 3D.”
- Los hallazgos muestran que la EM/SFC es real — Aunque a menudo se la denomina una discapacidad invisible,9 la EM/SFC es una enfermedad física genuina caracterizada por un marcador biológico específico en el sistema inmunitario. Un simple análisis de sangre podría revolucionar el diagnóstico.10
- Los expertos dicen que se necesita más investigación antes de que los médicos puedan usar la prueba — El estudio solo analizó casos graves y controles sanos, no personas con afecciones similares como la fibromialgia o los trastornos autoinmunes. Eso significa que la prueba aún necesita ser validada en grupos más grandes y diversos.11
- Otros científicos están encontrando pistas similares usando métodos diferentes — Investigadores de la Universidad de Cornell utilizaron aprendizaje automático y análisis de ARN libre de células para identificar cientos de cambios relacionados con el sistema inmune en pacientes con EM/SFC. Su enfoque fue menos preciso (alrededor del 77%) pero apunta al mismo tema biológico: disfunción y agotamiento inmunitario.12
Arrojando Luz sobre una Enfermedad ‘Invisible’
A menudo llamada una “enfermedad invisible”, los síntomas discapacitantes de la EM/SFC no son necesariamente visibles, y los análisis de sangre estándar pueden parecer normales. Sin embargo, los pacientes experimentan un agotamiento profundo que afecta el movimiento, la concentración y la fuerza. Sin marcadores visibles, a menudo se enfrentan a la incredulidad de los demás, que no pueden ver sus luchas.
- Una vez etiquetada erróneamente como “algo mental” — La EM/SFC se documentó por primera vez durante un brote en Los Ángeles en 1934.13 Debido a que los médicos no podían encontrar marcadores biológicos claros, fue catalogada erróneamente como histeria durante décadas. Hoy en día, se reconoce como una enfermedad real y multisistémica que involucra disfunción inmunitaria y metabólica.14
- Hasta un 80% de los pacientes puede no tener un diagnóstico oficial — La EM/SFC puede afectar a cualquier persona, de cualquier edad, etnia o etapa de la vida. La mayoría de los casos se desarrollan después de una infección, y aproximadamente entre el 5% y el 10% de las personas que experimentan una enfermedad viral o bacteriana no se recuperan por completo. Los desencadenantes infecciosos conocidos para la EM/SFC incluyen:15
- Coronavirus (MERS, SARS y COVID-19)
- Enterovirus (p. ej., Coxsackie B)
- Virus de Epstein Barr (p. ej., mononucleosis)
- Herpesvirus humano (citomegalovirus o herpes zóster)
- Parvovirus B19 humano
- Meningitis viral o bacteriana
- Neumonía bacteriana (Streptococcus pneumoniae)
- Fiebre Q (Coxiella burnetii) (bacteriana)
- Rinovirus (el resfriado común)
- Los síntomas van más allá del cansancio — Los pacientes con EM/SFC a menudo se sienten exhaustos y sin energía, y sus síntomas empeoran con el esfuerzo físico o mental, y el descanso suele ser ineficaz.16 Pero esto es solo el comienzo: puede causar múltiples síntomas, muchos de los cuales imitan otras afecciones médicas:
- Dolor muscular
- Problemas de memoria
- Dolores de cabeza
- Dolor de garganta
- Dolor articular
- Dificultad para dormir
- Ganglios linfáticos sensibles
- Espasmos musculares visibles (fasciculaciones)
- Dificultad para concentrarse
- Capacidad de atención reducida
- Problemas para encontrar palabras
- Sudoración excesiva
- Palpitaciones
- Desmayos
- Torpeza
- Glándulas inflamadas
- Síntomas intermitentes similares a los de la gripe
- Intolerancia al alcohol
- Síntomas similares al síndrome del intestino irritable
- Cambios de humor
- Problemas de regulación de la temperatura
- Intolerancia alimentaria
- Problemas gastrointestinales
- Hipersensibilidad a la luz y al ruido
- Las mujeres de mediana edad son las más afectadas — Aunque la enfermedad afecta a personas de todas las edades, las mujeres de entre 40 y 50 años tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollarla. Muchas pierden sus carreras e independencia a medida que sus sistemas de energía parecen apagarse.17
Aunque los síntomas de la EM/SFC están bien documentados, su causa subyacente aún se desconoce. La afección puede causar complicaciones graves, como depresión y ansiedad. Si sospechas que podrías tener EM/SFC, no dudes en consultar a un profesional médico para explorar opciones de tratamiento.18
La Conexión Intestino-Cerebro-Inmunidad en el Síndrome de Fatiga Crónica
El síndrome de fatiga crónica podría comenzar en el intestino. Un estudio independiente de la Universidad de Columbia encontró que las personas afectadas a menudo tienen cambios en las bacterias intestinales y signos de un sistema inmunitario hiperactivo.
Estos cambios pueden deteriorar el revestimiento intestinal, permitir que partículas dañinas entren al torrente sanguíneo y causar una inflamación persistente. Con el tiempo, esto puede afectar el cerebro y reducir la energía del cuerpo.19
En su estudio del microbioma, el equipo diagnosticó correctamente la condición en casi un 83% de los pacientes utilizando muestras de heces y sangre.20,21 Se descubrió que los pacientes presentaban menos especies bacterianas antiinflamatorias y más signos de activación inmunológica — evidencia de un “intestino permeable,” donde bacterias y toxinas escapan hacia el torrente sanguíneo. Esta estimulación inmunológica crónica puede desencadenar agotamiento, dolor y disfunción cognitiva.
Como explicó Maureen Hanson, titular de la Cátedra Liberty Hyde Bailey en el Departamento de Biología Molecular y Genética y autora principal del artículo:
“Nuestro trabajo demuestra que el microbioma bacteriano intestinal en pacientes con EM/SFC no es normal, lo que quizás conduce a síntomas gastrointestinales e inflamatorios en las víctimas de la enfermedad … Además, nuestra detección de una anormalidad biológica aporta más evidencia en contra del ridículo concepto de que la enfermedad es de origen psicológico.”22
¿Podrían los ISRS estar Alimentando la Fatiga Crónica?
La serotonina — también denominada 5-hidroxitriptamina (5-HT) — a menudo es etiquetada como la “hormona de la felicidad”. Durante décadas, se creyó que la baja serotonina causaba depresión, razón por la cual los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se convirtieron en el tratamiento predilecto.
Pero aquí está el problema: no es la mágica molécula del estado de ánimo que nos dijeron. De hecho, aumentar la serotonina podría hacer más daño que bien. La antigua teoría de que “baja serotonina es igual a depresión” ha sido sólidamente desacreditada. En lugar de solucionar la causa raíz de los trastornos del ánimo, aumentar la serotonina podría crear nuevos problemas, incluyendo fatiga y trastornos metabólicos.
• Los ISRS podrían elevar la serotonina más allá de límites saludables — Los ISRS están diseñados para mejorar el estado de ánimo aumentando la serotonina en el cerebro. Pero el exceso de serotonina puede tener el efecto contrario — ralentizando la producción de energía, sobreestimulando el sistema inmunológico y creando síntomas muy similares a los del EM/SFC. En su blog, el investigador en medicina bioenergética Georgi Dinkov explica:23
“En realidad me sorprende que a los investigadores les haya tomado tanto tiempo hacer esa conexión, considerando la bien contrastada ‘hipótesis de la fatiga central’ (HFC), que estipula que la mayor parte de la percepción de la fatiga se origina en el cerebro y a menudo no está bioquímicamente justificada periféricamente.
Más específicamente, es la acumulación de serotonina en el cerebro lo que lleva a una persona a percibir fatiga severa incluso si el estado bioenergético de sus músculos no demuestra signos de fatiga (ej. acumulación de lactato, fuga de creatina quinasa y LDH, acumulación de amoníaco, etc).
Por el contrario, reducir los niveles de serotonina en el cerebro generalmente lleva a abolir las sensaciones de fatiga. De hecho, existen múltiples estudios en animales que demuestran que el agotamiento del triptófano en el cerebro (que conduce a niveles más bajos de 5-HT en el cerebro) es un mecanismo confiable para retrasar o incluso abolir las sensaciones de fatiga incluso en animales cuyos músculos están bioquímicamente fatigados …
Otro hecho que implica a la 5-HT como agente causal en el SFC es que la mayoría de los pacientes con SFC parecen desarrollar la condición como resultado de una infección viral … [L]a mayoría de las infecciones virales requieren la activación de receptores específicos de 5-HT (por serotonina elevada) para que la infección se establezca, y bloquear estos receptores ya sea previene la infección por completo o puede tratar una ya establecida.”
• La fatiga puede comenzar en el cerebro, no en los músculos — Cuando un químico llamado serotonina se acumula demasiado en el cerebro, puede enviar fuertes señales de “estoy agotado” — incluso si tus músculos aún están listos para trabajar. Un estudio independiente de 2024 en el Journal of Translational Medicine respalda esta idea, mostrando que el exceso de actividad serotoninérgica en el cerebro puede desencadenar síntomas similares a los del EM/SFC, sugiriendo que el cansancio a menudo comienza en el sistema nervioso, no solo en el cuerpo.24
• Un mes de Prozac causó síntomas similares al EM/SFC en ratones — El investigador de EM/SFC Jin-Seok Lee, junto con sus colegas de la Universidad de Daejeon, probó si el exceso de serotonina podría impulsar el síndrome de fatiga crónica. Trataron ratones con fluoxetina (Prozac) durante cuatro semanas a dosis más altas de lo típico para la depresión. Los niveles de serotonina se dispararon en el hipotálamo y el núcleo del rafe dorsal — áreas del cerebro que regulan el sueño y la energía.25
Posteriormente, los ratones mostraron comportamientos característicos del EM/SFC: sueño no reparador, malestar post-esfuerzo e intolerancia ortostática. Estos síntomas se revirtieron después de suspender el fármaco, y bloquear la producción de serotonina los mejoró. ScienceAlert señaló que el trabajo del equipo aborda un vacío de larga data: “Aún no se ha reportado evidencia derivada de animales que verifique la ‘hipótesis hiperserotoninérgica'”,26 explican los investigadores.
“Nuestros hallazgos respaldan la participación de la hiperactividad serotoninérgica en la fisiopatología del EM/SFC. Este modelo animal que imita el EM/SFC sería útil para comprender la biología del EM/SFC y sus enfoques terapéuticos”, concluyeron.27
Para más información sobre los ISRS y formas conscientes de aliviar la ansiedad sin recurrir a pastillas, consulta mi artículo “Los fármacos ISRS pueden causar síndrome de fatiga crónica“.
¿Estás Crónicamente Cansado?
Sentirse cansado todo el tiempo no es necesariamente evidencia de que se padezca EM/SFC. En muchos casos, simplemente no se está obteniendo un descanso adecuado. Desde una respiración deficiente por la noche hasta problemas de dieta y estrés, varios factores pueden agotar tu energía. Comprender estas causas es el primer paso para solucionar la fatiga.28
• Mala calidad del sueño o sueño insuficiente — Dormir menos de seis a nueve horas o tener un sueño interrumpido puede dejarte exhausto.
• Muy poco o demasiado ejercicio — Ambos extremos pueden causar fatiga; busca una actividad equilibrada.
• Exceso de cafeína — Beber café o refrescos puede perjudicar la calidad del sueño y los niveles de energía.
• Demasiado alcohol — El alcohol altera los ciclos del sueño y la respiración, haciéndote sentir cansado.
• Estrés crónico — El estrés continuo drena la energía y afecta los patrones de sueño.
Para obtener consejos sobre cómo mejorar tu higiene del sueño, consulta mi artículo “Las 33 mejores recomendaciones para optimizar tu rutina de sueño“.
Restableciendo el Equilibrio y Reconstruyendo la Energía
Aunque no existe una cura única para el síndrome de fatiga crónica, abordar sus causas fundamentales, como el estrés mitocondrial, la inflamación y el desequilibrio intestinal, puede ayudar al cuerpo a sanarse a sí mismo. Estos pasos fundamentales pueden apoyar la producción de energía y calmar una respuesta inmunológica hiperactiva:
• Apoya la calma y la concentración con GABA en lugar de ISRS — A diferencia de los ISRS, que inundan el cerebro con serotonina y pueden desencadenar fatiga, el ácido gamma-aminobutírico (GABA) actúa como el “freno” natural de tu cuerpo, calmando el sistema nervioso sin efectos secundarios dañinos.
Según el Dr.
Scott Sherr, director de medicina hiperbárica integrativa y optimización de la salud en Hyperbaric Medical Solutions, y experto en balanceadores de neurotransmisores como el GABA, señala:
“Las deficiencias de GABA se asocian con ansiedad, miedo, depresión, irritabilidad, fobias, impulsividad, desorganización, adicciones… A muchas personas se les ha recetado un ISRS para algunos de estos síntomas, pero… sabemos que la depresión no está relacionada con un déficit de serotonina.”
Para la ansiedad leve o problemas de sueño, se recomienza con 100 miligramos de GABA al día. Para efectos más potentes, se ha demostrado que dosis de 500 miligramos a 2.000 miligramos (2 gramos) diarios alivian la ansiedad y el insomnio, incluso en personas que ya toman ISRS. Combinar el GABA con L-teanina también puede amplificar sus beneficios calmantes. Se aconseja evitar las mezclas de GABA con alto contenido en magnesio para prevenir efectos laxantes.
- Reduce el ácido linoleico (AL) para recuperar energía — El exceso de AL actúa como una toxina mitocondrial, agotando la energía celular y empeorando la fatiga. Elimina los aceites de semillas como soja, canola y girasol, y limita el aceite de oliva o aguacate a una cucharada diaria. El objetivo debe ser consumir menos de 5 gramos de AL al día, o idealmente por debajo de 2 gramos, para apoyar los niveles de energía y reducir los síntomas de fatiga crónica.
- Come con conciencia plena — Consume alimentos ricos en fibra e incorpora vegetales fermentados. Reducir el azúcar refinado también puede ayudar a sellar la barrera intestinal y estabilizar la función inmunológica.
- Potencia la energía celular — Complementa con ubiquinol (la forma activa de la coenzima Q10) y D-ribosa para apoyar las defensas antioxidantes y mejorar la producción de ATP, la principal molécula de energía del cuerpo. Estos compuestos ayudan a impulsar la función mitocondrial, que a menudo se encuentra afectada en personas con síndrome de fatiga crónica.
El síndrome de fatiga crónica no es un fracaso de la voluntad, sino un fracaso energético. Y por primera vez, la ciencia está empezando a comprender el porqué. El camino hacia la recuperación comienza con la concienciación: entendiendo que esta enfermedad es biológica, no imaginaria. Desde nuevas pruebas diagnósticas que leen las señales moleculares del cuerpo hasta estrategias nutricionales y de estilo de vida que calman la inflamación y restauran el equilibrio, el futuro de la investigación sobre el SFC/EM es prometedor.
Preguntas Frecuentes (FAQ) Sobre el SFC/EM
P: ¿Qué es exactamente el SFC/EM?
R: La encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica, o SFC/EM, es un trastorno de base neurológica e inmunológica que deteriora la capacidad del cuerpo para producir y gestionar energía. Afecta al cerebro, al sistema inmunitario y al sistema endocrino, conduciendo a una fatiga implacable, dolor y dificultades cognitivas.
P: ¿Por qué se le llama una “enfermedad invisible”?
R: La mayoría de los síntomas —como el agotamiento, el dolor y la niebla mental— no pueden verse ni medirse con pruebas estándar. Los pacientes a menudo parecen sanos externamente mientras experimentan una fatiga física y mental extrema, lo que hace que la enfermedad sea fácilmente incomprendida o menospreciada.
P: ¿Quién tiene mayor riesgo de padecerlo?
R: El SFC/EM puede afectar a cualquier persona, pero es cuatro veces más común entre mujeres de 40 a 50 años. A menudo aparece tras una infección viral o bacteriana, y aproximadamente entre un 5% y un 10% de las personas no se recuperan completamente de estos desencadenantes.
P: ¿Pueden los antidepresivos como los ISRS empeorar la fatiga?
R: Sí. Nuevas investigaciones muestran que la actividad excesiva de serotonina puede alterar la producción de energía mitocondrial y el equilibrio inmunológico, a veces empeorando la fatiga y la niebla mental. Apoyar la vía calmante del GABA podría ser una alternativa más segura.
P: ¿Qué puede ayudar a mejorar la energía y reducir los síntomas?
R: Las estrategias clave incluyen eliminar los aceites de semillas ricos en ácido linoleico, apoyar el GABA para calmar el sistema nervioso, sanar el intestino con fibra y alimentos fermentados, y fortalecer las mitocondrias con nutrientes como la coenzima Q10 y la D-ribosa.