Un distribuidor de pescado en Mallorca que abastece a los restaurantes de la isla ha sido multado con 90.000 euros por dos infracciones muy graves contra la legislación de salud pública y defensa del consumidor.
Durante una inspección llevada a cabo en abril de este año por la Guardia Civil y inspectores sanitarios gubernamentales, se incautaron veinte toneladas de pescado y marisco en mal estado para el consumo humano. En la mayoría de los casos, los productos habían superado su fecha de caducidad o habían sido descongelados y vuelto a congelar, algunos con fechas de 2019.
Las etiquetas mostraban fechas como lote de fabricación en mayo de 2018 y fechas de consumo preferente, por ejemplo, noviembre de 2019. De haber llegado estos productos a los consumidores, ahora tendrían seis años de antigüedad. En ciertos casos, la comida había sido congelada y descongelada en varias ocasiones. Al romperse la cadena de frío, se había convertido en un foco de bacterias que podría haber causado intoxicaciones alimentarias.
En el caso del pescado azul congelado, se recomienda consumirlo antes de tres meses; el pescado blanco antes de seis meses, y el marisco como máximo en el plazo de un año tras su congelación. Esto aplica a los productos crudos, pero también se hallaron en el almacén del distribuidor productos cocinados; estos presentan un riesgo mayor dado que su plazo de consumo es más reducido.
La Guardia Civil ha confirmado que ninguno de los paquetes que contenían comida en mal estado fue entregado a los establecimientos.