“No me cabe en la cabeza que estemos en España, Hannah. ¿Cómo voy a creermelo si todo está escrito en alemán?” Con estas palabras, un turista estadounidense resumió su perplejidad al llegar por primera vez a la zona de El Arenal, en Mallorca, un lugar donde la señalética, las cartas de los restaurantes y los letreros parecen transportar a los norteamericanos directamente a Baviera.
@zacxcviii POV: American Goes To Mallorca, Spain For The First Time!🇪🇸🇺🇸 #foryou #fyp #germany #travel #germanlesson #germanlesson #learngerman #lifeingermany #spain #mallorca #american #funny #germancity ♬ original sound – Zac Ryan
El vídeo, grabado por su acompañante y difundido en redes sociales, muestra al turista paseando entre banderas bávaras, restaurantes con nombres germanos y supermercados con rótulos en alemán. “Quizás el alemán es el nuevo español”, bromea su compañera, mientras él insiste: “Creo que estamos en Alemania”. Solo al final, tras comprobar su ubicación, el turista exclama entre risas: “¡Dios mío, estamos en España!”.
La escena desató cientos de comentarios de usuarios, pero también ha reabierto el debate acerca de la fuerte presencia alemana en ciertas zonas turísticas de la isla. En El Arenal —conocido popularmente como “el Arenal de los alemanes”— abundan los establecimientos regentados por germanos, los menús que incluyen schnitzel y currywurst, e incluso locales que retransmiten partidos de la Bundesliga.
Lo que para los mallorquines forma parte de la cotidianidad, puede resultar toda una sorpresa para los recién llegados. Y aunque el turista americano finalmente constató que sí, seguía en España, su reacción sintetiza con humor lo que sucede en la isla temporada tras temporada. Sin embargo, no a todos les resulta gracioso. El mes pasado, Raúl Espigares, vicepresidente de una asociación vecinal del Arenal y reportero de Llucmajor Televisión, afirmó que este verano ha sido el peor en cuanto a inseguridad en el Arenal y que “la situación va a peór”.
Desde hace tiempo existen problemas de conductas incívicas y delincuencia, pero un portavoz de otra asociación, Amics del Arenal, aseguró que “este año ha sido el colmo”. Se han producido decenas de atracos y otros robos. Los problemas se han comunicado al Ayuntamiento de Llucmajor, pero la concejala del área los ha “minimizado”.