En el transurso de una reciente visita a Mallorca, el trabajador social Emmanuel George declaró al Bulletin que su aspiración es que todos los niños de la India tengan acceso a una educación, puedan obtener un empleo y labrarse un futuro. Emmanuel se encontraba en la isla para agradecer personalmente a varias oenegés europeas que le ayudan a gestionar el Hogar DARE, creado en 2010 bajo el paraguas de la Sociedad Misionera India, una organización dedicada al rescate y rehabilitación de niños en situaciones de extrema vulnerabilidad en Varanasi, al norte del país.
En Mallorca, Amics de la Infància colabora con DARE (Development Association for Research and Empowerment) en diversos proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida y el bienestar de los menores abandonados en los trenes y estaciones ferroviarias de Varanasi.
500 niños
Esta colaboración ha incluido el apoyo para la construcción y mejora de las instalaciones del Hogar DARE, un centro que les brinda un entorno seguro, acceso a la educación y atención médica.
La visita de Emmanuel a Mallorca, cuya última estancia en la isla había sido hace una década, tuvo como objetivo agradecer a Amics de la Infància y sus socios toda su ayuda e intentar animar a más personas a involucrarse con el proyecto en la India. La situación no mejora; de hecho, afirmó que la sociedad se está volviendo más divisiva, lo cual genera nuevos retos para las oenegés y los más necesitados, especialmente los niños.
Emmanuel y su equipo atienden actualmente a alrededor de 500 niños en cinco estaciones de tren y entre 25 y 30 en el Hogar DARE, aunque todos son niñas, ya que el centro es exclusivamente femenino. “Trabajamos únicamente en el interior de las estaciones, no fuera. En la ciudad hay cinco y estamos presentes en todas”, explicó. “Les estamos educando hasta los 25 años en algunos casos, porque cuando es posible les facilitamos estudios superiores, universitarios”, añadió.
“Amics de la Infància nos ha estado ayudando en una estación en concreto con la educación preescolar. Una vez completado el año, los niños son enviados a buenos colegios —privados— y nosotros cubrimos los costes. Gestionamos cinco proyectos y Amics se encarga de uno de ellos”, señaló. Amics colabora con los hogares DARE desde 2018, logrando que al menos 20 niños estén escolarizados. El proyecto sigue recibiendo apoyo desde Mallorca y de otras entidades benéficas y fundaciones en Europa.
“Por mi trabajo, desde 2007 tenía que viajar constantemente en tren por la provincia y pasé la mayor parte de cuatro años en estaciones. Una vez, en un tren, conté unos 200 niños que se me acercaban pidiendo dinero, vendiendo lo que fuera —agua, tabaco— o ofreciendo limpiarme los zapatos o incluso cantar, cualquier cosa. Todo esto ocurría en los vagones y en los andenes. Así que decidí hacer algo por ellos. Esa es la razón. Pero no puedo abarcar toda la India, así que comencé en Varanasi; la ciudad tiene 20 kilómetros cuadrados y una población de dos millones de habitantes. Eso son dos millones de residentes, a los que se suman muchos más que van y vienen, especialmente niños. Algunos se pierden o no tienen dinero, por lo que merodean por las estaciones en los alrededores de los barrios marginales”, relató.
Barrios marginales y aldeas
“Solo en Varanasi hay unos 200 niños y jóvenes, y muchos más acuden cada día a la estación desde los slums y aldeas para mantenerse a sí mismos y a sus familias —por eso estamos ayudando a unos 500 en este momento—”, añadió. “Después de debatir la idea con una monja local que conocía bien, nos pusimos manos a la obra y hemos trabajado juntos desde entonces.
“Al principio los niños venían a mi casa, pero hablamos de cientos, así que decidimos ir a las estaciones, donde muchos de estos niños vivían o se reunían durante el día. Podríamos expandirnos, pero eso requiere fondos, así que nos centramos en las cinco estaciones. No solo les damos una buena educación, sino también comida caliente cada día de lunes a sábado para que no tengan que buscarla mientras están con nosotros.
“La mayoría de los niños que acuden a nosotros en las estaciones viven cerca. Respecto a las niñas, a aquellas en situación desesperada les obtenemos la custodia judicial y las cuidamos en el Hogar DARE. Pero el resto regresa con sus familias al final del día o permanece en el slum. No hay dinero suficiente para acogerlas a todas, por lo que nos centramos en que adquieran competencias básicas de lectoescritura para luego enviarlas a una escuela formal”, recalcó Emmanuel.
“Hemos tenido suerte porque las estaciones y su personal nos han apoyado. En muchas, el jefe de estación o un agente de policía nos ha cedido una sala para enseñar a los niños. Solo uno nos cobra un alquiler, pero es simbólico, y estamos agradecidos. Tras un año con nosotros, si el niño muestra potencial y los padres aceptan, lo enviamos a un buen colegio, pagamos las tasas y el uniforme, y Amics, como los demás, contribuye a que eso sea posible.
“En lo que a mí respecta, quiero que los estudiantes sigan formándose hasta los 24 o 25 años, hasta que obtengan un título, consigan un empleo digno y comiencen una vida propiamente dicha. Ese es mi sueño, porque a menudo, al cumplir los 16 o 17, conocen a alguien, se casan y tienen que salir a ganar dinero, truncándose su educación. Y los salarios en la India han aumentado muy poco en los últimos cuarenta años aproximadamente.
“Por una jornada básica de trabajo se pagaban 250 rupias diarias, unos dos euros con cincuenta céntimos; ahora son 350 rupias, o 400 si hay suerte. Eso no augura un gran futuro para la familia y los hijos.
“Esta es mi tercera visita a Mallorca desde que iniciamos el proyecto y estamos muy agradecidos por el apoyo recibido. Espero poder mantener vivo mi sueño”, concluyó.
Para colaborar: amicsdelainfancia.org.