La nueva ley agraria de las Illes Balears ya se encuentra en período de información pública. El texto establece: «El espíritu de la norma no es el de otorgar subvenciones, sino el de proveer herramientas que fomenten el desarrollo del sector primario, buscando mejorar la rentabilidad de las explotaciones mediante la facilitación de sus actividades y garantizando su función medioambiental».
Un aspecto clave, por tanto, es el retorno a la ley de 2014 en cuanto a impulsar actividades complementarias a la labor agraria. Y entre estas se incluye el turismo.
El agroturismo ya estaba contemplado tanto en la norma de 2014 como en la de 2019, pero ahora los payeses podrán alojar a huéspedes no solo en la vivienda principal de la finca, sino también en otras edificaciones de la misma explotación. En esencia, se trata de construcciones que albergaban animales.
Estas edificaciones podrán ser reformadas y ampliadas hasta un 20% para adaptarlas a condiciones habitables. Estarán sujetas a la condición de que se ofrezca a los huéspedes participar en las labores del campo y de que puedan adquirir los productos de la explotación.
Podrán disponer de un máximo de diez plazas (camas), aunque esto no significa que se añadan nuevas plazas al cómputo global de alojamientos. Los consejos insulares, que controlan las plazas alojativas, aplicarán una bonificación del 60% para la compra de estas plazas.