Por Rachel Gore
Una NUEVA ola de edificios a rayas blancas y negras se está extendiendo por España – y generando un rechazo por parte de arquitectos que los tildan de viviendas ‘fast food’.
Conocidos coloquialmente como bloques-cebra, este fenómeno arquitectónico prolifera por todo el país, desde barrios obreros hasta urbanizaciones de lujo.
Algunos incluso presumen de cocinas de mármol, suelo radiante, baños *suite* y vestidores *walk-in*.
No obstante, existe un colectivo de arquitectos que ha comenzado a referirse a estos bloques como viviendas ‘fast food’ – monstruosidades repetitivas construidas con celeridad y bajo un diseño estandarizado.
Se caracterizan por sus franjas horizontales blancas y negras, paneles de cristal oscuro y el uso de hormigón polimérico y armado con vidrio.
En opinión de estos arquitectos, los bloques-cebra son insostenibles y no contribuyen a crear ciudad, ya que no se vinculan con el clima ni emplean materiales autóctonos.
Estos profesionales han recurrido a las redes sociales, bajo el usuario de Instagram @bloque_cebra, donde comparten sus opiniones de forma colectiva para que sus críticas no se asocien a un único nombre.
Los arquitectos sostienen que la expansión de los bloques-cebra se debe a promotores que reducen todo a la eficiencia y menosprecian el trabajo del arquitecto.
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Los bloques-cebra están surgiendo por toda España – y no a todo el mundo le agradan. Foto cortesía de Med Arquitectos
Por ello, atribuyen la proliferación de estos bloques a los promotores, los ayuntamientos y los compradores.
Los promotores han defendido los bloques, afirmando que el producto funciona y es valorado por sus clientes.
También los destacan como una solución a la alta demanda de vivienda, ya que se construyen con rapidez y eficiencia, atrayendo a compradores de todas las clases.
Ya pueden verse ejemplos en Málaga, Bilbao, Madrid, Valencia y Pamplona, lo que subraya el argumento de @bloque_cebra: la vivienda no se construye en consonancia con una ciudad o comunidad particular.
El Consejo de Colegios de Arquitectos ha coincidido en que la naturaleza extensiva de estos bloques puede ser perjudicial. En su lugar, aboga por ‘una arquitectura de calidad que se adapte al entorno’.
Este estilo de vivienda cebra no es completamente nuevo en España: en las décadas de 1960 y 1970, se erigieron edificios a rayas para alojar a migrantes.
Sin embargo, aquellas promociones de vivienda pública del pasado sí estaban vinculadas a su ubicación – eran reconociblemente propias de las comunidades locales.
En contraste, los modernos bloques-cebra son a menudo ‘hiper-privatizados’, señala el arquitecto con base en Bilbao, Iñiki Berasategui.
Muchos de estos lujosos bloques de viviendas ‘fast food’ cuentan con exclusivas pistas de pádel y piscinas de uso privativo para los residentes.
Esta es una crítica adicional que @bloque_cebra ha planteado.
Desde su creación este verano, el perfil ya recibe dos millones de visitas mensuales – algo que atribuyen al descontento generalizado ante la normalización del patrón cebra.
Mientras los bloques-cebra continúan multiplicándose por España, el debate en torno a ellos persiste: la ciudadanía se cuestiona si son una solución inteligente a las demandas de vivienda moderna o un síntoma de que nuestras ciudades se moldean por la velocidad y el beneficio.
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