La película de Bruce Beresford, ‘The Travellers’, llega como una oda agridulce a la familia, la identidad y la llamada del hogar. Situada en la belleza salvaje del oeste de Australia, esta acogedora comedia-drama está protagonizada por Luke Bracey como Stephen Seary, un diseñador de escenarios cosmopolita cuyo regreso desde Europa para despedirse de su madre moribunda desata un camino hacia las tensiones familiares, los errores románticos y la introspección.
Luke Bracey sostiene la película como Stephen, un hombre que cambió sus raíces de pueblo pequeño por la grandeza de las óperas europeas. Bracey desprende un encanto pulido que oculta una inquietud interna. La actuación matizada de Bracey, especialmente en los momentos silenciosos de duda, mantiene a Stephen humano. Es una decisión valiente centrar la historia en una figura tan imperfecta, y el carisma de Bracey soporta el peso, incluso cuando el guión falla en justificar sus rasgos más molestos.
El reparto de apoyo es donde ‘The Travellers’ realmente brilla. Bryan Brown como el padre de Stephen, Fred, ofrece una clase magistral de encanto australiano curtido. El don de Brown para el humor seco—imagina chistes de papá dichos en una casa llena de botellas vacías—roba escenas y proporciona la espina dorsal cómica de la película. Susie Porter, como la hermana de Stephen, Nikki, aporta la química fraternal que parece sacada de la vida real. Juntos, estos tres pintan un vívido retrato de una familia desgastada pero unida por una lealtad no dicha.
‘The Travellers’ es un viaje imperfecto pero conmovedor, sostenido por fuertes actuaciones y la dirección sincera de Beresford. No es una película que valla a cambiar el mundo, pero su calidez y sinceridad la convierten en un viaje que vale la pena para quienes se sienten atraídos por las historias de regreso a casa y reconciliación. Véanla por el rudo encanto de Brown y el dolor de una familia intentando coserse de nuevo."