Bill Burr ha defendido su participación en el polémico Festival de Comedia de Riad, llamando a sus críticos “unos santurrones de mierda”.
El comediante ha sido criticado, junto a Kevin Hart, Louis CK, Aziz Ansari y Dave Chappelle, por formar parte del cartel de lo que se promocionó como “el festival de comedia más grande del mundo”. Human Rights Watch describió el evento como una distracción, que busca centrar la atención en algo superficial en lugar de en el “número creciente de ejecuciones”. Mientras, cómicos como Marc Maron y Shane Gillis mostraron su decepción. David Cross escribió en un comunicado que se sentía “asqueado”.
Burr habló con Conan O’Brien durante un podcast en vivo y dijo que se sentía “fenomenal” sobre su actuación y que le importaba “una mierda lo que diga toda esa gente falsa”.
“Era necesario”, afirmó. “Me sentó bien después. Conecté con ellos y eran graciosos. Joder, que gente más graciosa. No sé qué deciros. Lo pasé genial.”
Declaró que fue uno de los comediantes que recibió “más cantidad de mierda” por actuar allí.
“Todos esos santurrones… a los que no les importa de verdad”, dijo. “Si de veras te preocupa esa gente y cómo viven allí, tienen que haber este tipo de eventos para atraerlos. Y os digo, el Cheesecake Factory en Riad es increíble. Está al lado de Pizza Hut y KFC, y si quieres unas Timberlands, está cruzando la calle junto al Marriott, en la esquina del maldito Hilton.”
Burr también comentó que Estados Unidos se está “acercando” a Arabia Saudita, con “la ICE jodiendo, agarrando a padres y madres y metiéndolos en una furgoneta por hacer tacos ilegales”, algo que calificó como “una locura”.
Tras su participación, la comediante lesbiana Jessica Kirson ha expresado su “sincero arrepentimiento”, pero dijo que estuvo allí para “ayudar a las personas LGBTQ+ en Arabia Saudita a sentirse vistas y valoradas”. En ese país, este colectivo no tiene protección legal y pueden enfrentar la ejecución.
Burr culpó a los “gays psicópatas radicales” de la reacción negativa que ella recibió.
Esta semana también, Ansari, quien actualmente promociona su debut como director con *Good Fortune*, fue preguntado sobre el evento por Jimmy Kimmel.
“Es algo en lo que reflexioné mucho”, declaró. “Tengo una tía que vivió allí un tiempo y hablé con ella sobre esto. Ella me dijo que hay gente allí que no está de acuerdo con lo que hace el gobierno, y que atribuir el peor comportamiento del gobierno a esa gente no es justo, igual que hay gente en Estados Unidos que no está de acuerdo con las acciones de su gobierno.”
Añadió que cree que el festival ayudaría a que “las cosas sean más abiertas y a promover un diálogo”. Pero “comparte las preocupaciones” y ha dicho que parte de su pago irá a organizaciones que apoyan la libertad de prensa y los derechos humanos en la región.
Louis CK también abordó las críticas, llamando al festival “una buena oportunidad” y diciendo que “la comedia es una forma genial de entrar y empezar a hablar”.
Miembros de Human Rights Watch habían intentado reunirse con los comediantes del cartel antes del evento, pero no obtubieron respuesta.
“El séptimo aniversario del brutal asesinato de Jamal Khashoggi no es motivo de risa, y los comediantes que reciben grandes sumas de las autoridades saudíes no deberían guardar silencio sobre temas prohibidos en Arabia Saudita, como los derechos humanos o la libertad de expresión”, dijo Joey Shea, investigadora sobre Arabia Saudita. “Todos los que actúen en Riad deberían usar esta oportunidad de alto perfil para pedir la liberación de los activistas saudíes detenidos.”
En agosto, Human Rights Watch declaró que las autoridades saudíes habían ejecutado al menos a 241 personas en 2025, y que si esta cifra continúa al mismo ritmo, superará todos los registros anuales anteriores.