Fiscalía apela condena de la asesina de hongos Erin Patterson
La fiscalía en Australia ha presentado un recurso de apelación contra la condena de Erin Patterson, la mujer culpable del envenenamiento con hongos, argumentando que fue "manifiestamente inadecuada".
El mes pasado, Patterson, de 51 años, fue condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad por al menos 33 años, por asesinar a tres familiares e intentar matar a otro sirviéndoles una comida con hongos tóxicos.
El lunes, en el último día para apelar, el Departamento de Procesos Públicos (DPP) confirmó que había presentado el recurso "basándose en que la sentencia impuesta a Erin Patterson es manifiestamente insuficiente".
La condena de Patterson -una de las más largas jamás impuestas a una mujer en Australia- significa que tendrá más de 80 años antes de poder solicitar la libertad condicional.
La semana pasada, su abogado Richard Edney dijo en una audiencia en Melbourne que ella tenía la intención de apelar su condena, aunque esto aún no se ha presentado formalmente.
La apelación de Patterson no es un derecho automático. Su equipo legal debe convencer al tribunal de apelaciones del estado de Victoria de que hubo errores legales y de que debería admitir el recurso. No se han dado detalles sobre sus motivos.
El intenso interés público por su caso creó un frenesí mediático y hizo que periodistas, podcasters y documentalistas de todo el mundo -además del público en general- llegaran al pequeño juzgado del pueblo de Morwell.
Patterson mató a sus suegros Don y Gail Patterson, ambos de 70 años, y a la hermana de Gail, Heather Wilkinson, de 66, después de servirles porciones individuales de "beef Wellington" que contenía hongos mortales en su casa de Victoria en 2023.
El esposo de Heather, Ian Wilkinson, un pastor local, sobrevivió al almuerzo después de semanas en el hospital y todavía tiene problemas de salud relacionados con el envenenamiento.
El esposo separado de Patterson, Simon Patterson, tenía que asistir al almuerzo pero canceló en el último minuto, en parte porque creía que su esposa había estado intentando envenenarlo durante años.
Después del juicio, se reveló que él se había puesto tan gravemente enfermo después de comer varias de sus comidas en el pasado que había estado en coma, le habían extirpado quirúrgicamente una gran parte de su intestino, y su familia se despidió de él dos veces porque no se esperaba que sobreviviera.
Durante la sentencia, el juez Christopher Beale coincidió en que los crímenes de Patterson fueron de los peores de su tipo, pero dijo que su decisión de permitir la libertad condicional fue influenciada por las "duras condiciones carcelarias" que ella enfrentaba.
Señaló que había pasado 15 meses en confinamiento solitario en el momento de su sentencia y que, por su propia seguridad, existía una "probabilidad sustancial" de que pudiera enfrentar más tiempo en una ala de aislamiento, donde los prisioneros no pueden socializar y las comidas se entregan por una pequeña abertura en la puerta de la celda.
El juez notó que la reputación de Patterson y el alto nivel de interés mediático y público en el caso significaban que probablemente "permanecerá como una prisionera notoria por muchos años más y, como tal, seguirá en riesgo significativo por parte de otros reclusos".
El juez Beale describió además las condiciones actuales de la prisión de Patterson, un centro de máxima seguridad femenino, donde pasa 22 horas al día en su celda sin contacto con otras internas debido a su "condición de delincuente de alto riesgo".
Erin Patterson se separó de su esposo Simon en el 2015.