El ciclismo no constituye un segmento turístico completamente anual en Mallorca, aunque se acerca bastante. Se distinguen dos temporadas principales —de febrero a mayo y de septiembre a octubre—, si bien en los demás meses también se registra una afluencia de cicloturistas. El verano, debido a las elevadas temperaturas, no resulta idóneo; no obstante, los principales núcleos de la isla, como Playa de Muro, siguen atrayendo a algunos aficionados.
Algo similar puede afirmarse del período comprendido entre noviembre y enero. Aunque la mayoría de los complejos turísticos permanecen cerrados, algunos hoteles sí continúan abiertos, muchos de los cuales han orientado su oferta hacia este colectivo. En el interior de la isla, donde existen establecimientos con actividad durante todo el año, también se tiene en cuenta al mercado ciclista.
La temporada de febrero a mayo, que congrega a un número considerablemente mayor de ciclistas que la de septiembre/octubre, se enmarca entre eventos de gran relevancia. Para los equipos profesionales, el Mallorca Cycling Challenge, que incluye pruebas tanto masculinas como femeninas, da comienzo a finales de enero. En abril y mayo tienen lugar la Mallorca 312 y el Ironman 70.3, en los que participan algunos profesionales, pero mayoritariamente aficionados.
En octubre, concretamente, se celebra el Mallorca Masters Cycling, que tendrá lugar dentro de dos semanas. Comenzará el 14 de octubre en Arenal. Mientras tanto, los destinos más vinculados al ciclismo registran una gran actividad. La Federación de Hoteleros de Mallorca señala que la ocupación ronda el cien por cien, siendo el ciclismo uno de los factores determinantes.
En localidades como Playa de Muro operan diversos negocios vinculados a este deporte. Evidentemente, experimentan un declive de junio a agosto, pero la temporada dividida entre febrero y octubre garantiza su viabilidad. Aunque la temporada de otoño no se equipara a la primavera en cuanto a volumen de ciclistas, su relevancia es innegable.