Crítica: ‘Combate Tras Combate’, un Thriller de Acción de Impacto Visual

Una Batalla Tras Otra de Paul Thomas Anderson es un thriller de acción muy dinámico y visualmente impactante. Adapta la novela Vineland de Thomas Pynchon a una historia moderna de resistencia. Ambientada en el contexto de las tensiones en la frontera entre Estados Unidos y México y las redadas del ICE, la película sigue a un grupo de ex-revolucionarios, liderados por la feroz Perfidia (Teyana Taylor). Se reúnen después de 16 años para rescatar a Willa (Chase Infiniti), la hija de su compañero Bob (Leonardo DiCaprio), de las garras del caricaturescamente malvado Coronel Steven Lockjaw (Sean Penn). La dirección de Anderson es impecable y ofrece un espectáculo emocionante, pero un guión apresurado sacrifica la profundidad de los personajes y la claridad de la narrativa, lo que hace que la película sea trepidante pero frustrantemente incompleta.

La película comienza con el grupo revolucionario French 75 asaltando un centro de detención de migrantes, una secuencia llena de energía. Anderson, en colaboración con el director de fotografía Michael Bauman, crea imágenes impresionantes—muros fronterizos que parecen pinturas y persecuciones urbanas caóticas—que aumentan la tensión. La banda sonora discordante de Jonny Greenwood, descrita por The Guardian como "que desgarra los nervios", con sus notas de piano y toques caóticos, refleja el ritmo implacable del film.

El desarrollo de los personajes es la principal víctima. La transformación de Bob (DiCaprio) en un padre soltero paranoico y la manipulación estratégica de Perfidia sobre Lockjaw sugieren trasfondos interesantes, pero la película solo ofrece glimpses. El entrenamiento de artes marciales de Willa y las preguntas sobre su paternidad parecen poco explorados. Esta prisa mina el peso emocional de su reencuentro.

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Técnicamente, la película es un triunfo. Las persecuciones de coches están magistralmente coreografiadas. El diseño de producción, desde calles iluminadas con neón hasta seguras casas oscuras, sumerge al espectador en un mundo de disturbios. La música de Greenwood aumenta la tensión, haciendo que cada escena pulse con urgencia. Las actuaciones elevan el material, pero su química no puede compensar completamente los vacíos del guión.

Una Batalla Tras Otra es una película emocionante—Anderson en su momento más audaz, pero frenado por un guión que prioriza la velocidad sobre el fondo. Es una película que exige una pantalla grande pero que te deja con ganas de una comprensión más profunda de su mundo.

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