Con los sondeos apuntando a que es probable que los Socialistas en el gobierno de España pierdan las próximas elecciones, ¿qué haría un gobierno del Partido Popular de centroderecha en materia de inmigración o derechos de extranjeros? ¿Una coalición con Vox les forzaría a adoptar posturas más extremas?
Los sondeos de opinión españoles llevan tiempo pronosticando que el Primer Ministro socialista (PSOE) Pedro Sánchez perderá los próximos comicios.
Ya sean los escándalos de corrupción que rodean a Sánchez, la incapacidad de su gobierno para abordar la crisis de vivienda en España, o simplemente el desgaste del electorado, todo apunta a que la derecha española regresará al poder para 2024.
Un cambio de gobierno probablemente conlleve también un cambio de enfoque en inmigración. Uno de los principales ejes de división entre izquierda y derecha en España en los últimos años ha sido la inmigración, al igual que en gran parte de Europa. Por ello, muchos extranjeros en España se preguntan qué significaría exactamente para ellos un gobierno del Partido Popular (PP).
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Aunque es difícil predecir políticas con antelación, contamos con cierta evidencia y la respuesta parece depender de tu procedencia y el tipo de extranjero que seas.
Liderada por Sánchez, la izquierda española aboga por la inmigración, argumentando que estimula la economía y será más necesaria en los próximos años, mientras que la derecha española ha adoptado posturas cada vez más duras, centrándose en las consecuencias socioculturales como la religión, la integración social o el orden público.
El debate se ha radicalizado y polarizado enormemente en 2025, como muestran los disturbios del verano pasado en el pueblo murciano.
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Con Sánchez probablemente perdiendo las elecciones, el PP ‘ganará’ y Alberto Núñez Feijóo se convertirá en el próximo Presidente. No obstante, los sondeos sugieren que casi con toda certeza necesitará formar coalición con la ultraderecha de Vox, algo que ya ha hecho a nivel autonómico en varias regiones.
Esto impactará la política migratoria del PP. Este año, el PP ha girado a la derecha y adoptado una postura más dura para evitar ser superado por Vox. El partido ultraderechista llegó a pedir durante el verano la expulsión de hasta 8 millones de migrantes, incluyendo a nacidos en España.
La Ministra de Inmigración, Elma Saiz, acusó recientemente al PP y a Vox de “ir de la mano” en política migratoria y de votar en contra de la regularización de migrantes que llevan años en España.
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Probablemente esta sea una línea de ataque común de la izquierda, dado que el ascenso de Vox ha sido en gran medida a costa del PP. Los datos muestran que el partido ultraderechista ronda ya el 17% en los sondeos, arrebatándole casi un millón de votos al PP, según encuestas para El País.
En consecuencia, puede esperarse que el PP intensifique la retórica antiinmigración y que algún tipo de bloque de derechas se haga cargo del sistema de inmigración español en los próximos años.
Feijóo podría necesitar aliarse con Santiago Abascal de Vox si quiere entrar en La Moncloa. (Foto de Pierre-Philippe MARCOU / AFP)
¿Cuál es la posición del PP sobre inmigración?
Pero, ¿qué significa eso en términos prácticos? La verdad es que resulta difícil identificar posturas políticas claras del PP más allá de su oposición a Sánchez. Sin embargo, podemos analizar su retórica actual y su historial para hacernos una idea.
Puede afirmarse casi con seguridad que el PP adoptará un enfoque firme de tolerancia cero hacia la inmigración ilegal, aunque es improbable que su cúpula comparta las ideas ultraderechistas de Vox sobre migrantes de segunda y tercera generación.
¿Y los migrantes legales? Cuando el gobierno de Sánchez abolió de manera controvertida la ‘golden visa’ en 2024, el PP se opuso y la tachó de “cortina de humo”. Cabe recordar que fue el PP quien creó este visado, atrayendo a extranjeros adinerados y otorgando residencia a cambio de inversión.
Asimismo, al partido no le preocupan los migrantes latinoamericanos ultra-ricos que llegan a Madrid y compran propiedades en la acomodada zona de Salamanca. El PP también ha rechazado propuestas para prohibir a extranjeros comprar propiedades en mercados sobresaturados como Baleares o Canarias.
Evidentemente, los extranjeros ricos no son un problema para Feijóo y su partido.
No obstante, el partido de centroderecha ha intentado, tanto a nivel autonómico como nacional, crear más obstáculos para ciertos tipos de inmigración, tanto legal como ilegal. El PP vaso, por ejemplo, ha argumentado que “percibir prestaciones sociales no puede generar por sí solo el derecho a residir legalmente en España”, un intento de complicar aún más el proceso de residencia para migrantes en situación irregular.
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Un documento político reciente del PP abogaba por separar el empadronamiento en España del acceso a prestaciones no contributivas para migrantes en situación irregular. También alegaba que el uso del burka o el niqab es “una negación simbólica y práctica de la libertad de la mujer”, oxigenando así políticas longevas de Vox.
En resumen, puede concluirse que un gobierno del PP probablemente será duro con algunos inmigrantes y más acogedor con otros. Gran parte de esto se reducirá al debate migración legal versus ilegal, aunque también influye lo que la derecha española denomina ‘cultura’.
En el pasado, el partido ha acogido deliberadamente a extranjeros ricos, incluso en detrimento de los españoles en el mercado inmobiliario, y a menudo —aunque no siempre— de países occidentales y blancos, mientras que en los últimos meses y años ha intensificado su retórica antiinmigrante contra solicitantes de asilo y refugiados, y ha dejado en gran medida sin contestar los ataques de la ultraderecha hacia migrantes legales (incluso de segunda y tercera generación) de países como Marruecos o Argelia.
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¿Protegerá el PP los derechos de los extranjeros si llega al poder?
A juzgar por el endurecimiento retórico, la probabilidad de que el PP necesite a Vox para gobernar y las políticas pasadas del partido hacia los migrantes, parece probable que el PP continúe apoyando los derechos de extranjeros occidentales adinerados, pero podría adoptar una postura más estricta sobre inmigración ilegal, ciudadanía e integración social para aquellos procedentes de África.
Mientras el centroderecha es arrastrado más a la derecha por sus rivales políticos, el PP probablemente incremente su postura antiinmigración pero tiene poco que decir sobre la necesidad de migración en España.
Aquí yace la contradicción. Esto crea una tensión en la política del PP. El PP, tradicionalmente el partido de los negocios y el libre mercado, pro-inversión y baja fiscalidad, querrá mantener el crecimiento económico overseen por el gobierno de Sánchez, y una gran parte de este provino de la inmigración.
Asimismo, el partido poco tiene que decir sobre el declive demográfico y el hecho de que España necesitará —le guste a Vox o no— millones más de migrantes para mantener a flote el sistema de pensiones en las próximas décadas. Del mismo modo, sus aliados ideológicos naturales en la comunidad empresarial no aceptarán una prohibición total de la inmigración, legal o ilegal, ni pagarán a los españoles la diferencia para realizar esos trabajos.
En resumidas cuentas: el PP parece casi seguro de ganar las próximas elecciones, pero podría quedar atrapado entre posturas antiinmigración militantes a su derecha (o incluso dentro de su propio gobierno) y la realidad económica que afronta el país.
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