Tras una semana en la que se reveló que las mujeres dicen sentirse más cómodas desvistiéndose ante hombres que ante otras mujeres – alegan que las mujeres son demasiado críticas mientras que, por supuesto, los hombres se muestran simplemente agradecidos –, el entrenador del Real Mallorca, Jagoba Arrasate, acapara los titulares por todas las razones equivocadas mientras el equipo atraviesa una mala racha. Tras solo cuatro encuentros, se encuentran penúltimos en LaLiga con un solo punto, y tendrán como próximos rivales al Atlético de Madrid este domingo (21 de septiembre) en Son Moix a las 16:15, en la quinta jornada. Si no conseguimos un buen resultado contra “los colchoneros”, podría augurar una campaña similar a la de 1983/84, cuando no ganamos hasta la decimosexta jornada.
La derrota por 3-2 del pasado lunes frente a un Espanyol que acabó con diez hombres fue un trago amargo de digerir, y las estadísticas no mienten. Los locales tuvieron solo tres lanzamientos a puerta y todos ellos encontraron la red. El Mallorca, por su parte, registró un 62,5% de posesión, 24 disparos frente a 9 del Espanyol y 9 saques de esquina contra tres. Su portero realizó ocho paradas cruciales; el nuestro, Leo Román, no hizo ninguna. El partido del lunes fue una oportunidad desperdiciada frente a un equipo que ha oscillado entre primera y segunda división durante la última década. El Real Mallorca evidencia numerosos problemas en todos los niveles, tanto dentro como fuera del campo, y no son buenas señales tan temprano en la temporada.
De momento, es nuestra defensa la que genera más preocupación, encajando nueve goles en cuatro partidos. Como es habitual cuando al equipo de Palma le persiguen los malos resultados, los agoreros ocupan el centro del escenario. Con toda justicia, hemos tenido un calendario inicial realmente duro, enfrentándonos a rivales muy superiores. También hay que considerar el período de adaptación de nuestras nuevas incorporaciones. Tras el encuentro del domingo, sobre el papel el panorama se presenta más benigno (¡famosas últimas palabras!): tendremos encuentros como local frente Alavés, Levante, Getafe, Osasuna, Elche y Girona.
Arrasate ha tenido un comienzo de temporada horroroso, agravado por los líos extradeportivos en torno a Dani Rodríguez. Lo siento por el entrenador; su trabajo ya es suficientemente complicado sobre el césped como para añadir el estrés de que un veterano del club monte en cólera. Pero lo cierto es que la etapa de Arrasate aquí no ha sido precisamente brillante. En 2025, el Mallorca solo ha logrado cuatro victorias en nueve meses y medio, y la mayoría frente a equipos que no figuraban en la mitad alta de la tabla. Este año natural, el Mallorca solo ha vencido en Liga a tres equipos: dos descendidos en mayo (Las Palmas y Valladolid) más el Espanyol el pasado mayo.
Desde el 1 de enero de 2025 hasta este mes, hemos disputado 25 partidos oficiales: 23 en Liga, uno en Copa (una derrota por 3-0 ante el Pontevedra en enero) y el desastroso Supercopa en Arabia Saudí, con un balance de cuatro victorias, siete empates y nada menos que catorce derrotas, tres de ellas desde que comenzó la nueva temporada en agosto. Cualquier otro entrenador con unos resultados tan pobres tendría el cargo pendiendo de un hilo y estaría a punto de ser despedido –¡excepto, quizás, Rubén Amorim en el Man. Utd!–. A pesar de todo lo que ocurre, la directiva aparentemente no ha pulsado el botón de pánico y no baraja la destitución de Arrasate. El fútbol es un negocio de resultados y, de momento, no los estamos obteniendo.
El partido del domingo contra el Atlético de Madrid no será fácil, pese a que ellos también han empezado mal la temporada. Han gastado cerca de 200 millones de euros en nuevas contrataciones este verano en un intento de mantenerse cerca de los dos grandes, que les aventajan por seis y siete puntos. El Atleti no puede permitir que estos dos equipos se alejen más, así que el domingo es un encuentro crucial para ellos. El miércoles ofrecieron una actuación valiente en la Champions League antes de caer por 3-2 ante el Liverpool.
Su portero Jan Oblak disputará su partido número 501 con el club, y antes del encuentro habrá actos en el terreno de juego como parte de las extendidas celebraciones del Día de Mallorca. El Mallorca no debe cometer sus errores habituales contra los grandes: quedarse atrás y permitir que el Atleti campé a sus anchas. Nuestro delantero Vedat Muriqi parece haber recobrado su mejor versión y debe recibir multitud de balones. Y, con suerte, su tarea se verá facilitada si Arrasate alinea a dos extremos.
Arrasate recibió otro quebradero de cabeza el miércoles cuando se anunció que nuestro extremo de 19 años, Jan Virgili, ha sido convocado por la selección sub-20 de España para el Mundial de la categoría. La competición se disputa en Chile entre el 27 de septiembre y el 19 de octubre. Esto significa que el joven se perderá cinco partidos con el Mallorca y estará fuera durante un mes.
¿MARCO VUELVE A SUS RAÍCES?
Uno de los hijos futbolísticos más célebres del Real Mallorca es Marco Asensio, de 29 años, natural de El Toro (Calvià). Recientemente, firmó un lucrativo contrato de tres años con el gigante turco Fenerbahçe. Tras una brillante carrera en el Real Mallorca, el Real Madrid y el PSG, está a punto de asumir la vertiente financiera del club de Magaluf Platges de Calvià junto a su hermano Igor, quien se encargará de la gestión diaria del equipo, que milita en la segunda división de la RFEF. El apellido Asensio pasará a formar parte de la nueva junta directiva. Todavía albergo la esperanza de que algún día Marco decida poner fin a su ilustre carrera en casa, en Son Moix.
Y PARA TERMINAR, un padre compra un robot detector de mentiras con IA entrenado para abofetear a quien miente. Una noche, durante la cena, decide probarlo. El padre le pregunta a su hijo qué hizo esa tarde y el hijo le contesta: “Hice los deberes”. El robot abofetea al hijo. El hijo dice: “Vale, vale, estuve en casa de un amigo viendo películas descargadas”. El padre le pregunta: “¿Qué película visteis?”. “Kung Fu Panda 3”, responde el hijo. El robot le da otra bofetada. “Vale, vale, estábamos viendo porno”. El padre exclama: “¿Qué? Eres demasiado joven para eso. Cuando yo tenía tu edad, ni siquiera sabía lo que era el porno”. El robot abofetea al padre. La madre se ríe y comenta: “Vaya, vaya, desde luego que es hijo tuyo”. ¡El robot abofetea a la madre!