Miles de personas celebran la Diada en las calles, pero la asistencia marca un mínimo histórico por el desplome del apoyo independentista juvenil.

Miles de personas salieron a las calles de toda Cataluña este jueves para celebrar la Diada, el día nacional de la región. Sin embargo, la asistencia total estimada fue la más baja registrada, en un reflejo del continuo desplome del apoyo a la independencia de España.

Aproximadamente 28.000 manifestantes independentistas marcharon en Barcelona, la capital de la región, a pesar de las torrenciales lluvias que azotaron la ciudad más temprano.

También se produjeron manifestaciones más reducidas en Girona y Tortosa, con aproximadamente 12.000 y 1.700 participantes respectivamente, según la policía local.

Pero la cifra total de unos 42.000 manifestantes es la más baja de la que se tiene constancia.

El año pasado, unos 60.000 residentes participaron en las movilizaciones en Barcelona, junto con 6.500 en Girona, 3.000 en Lleida, 2.800 en Tarragona y 1.200 en Tortosa, aunque aquella cifra total ya era la más baja desde 2012, cuando la Asamblea Nacional Catalana (ANC) comenzó a organizar las marchas independentistas anuales coincidiendo con la conmemoración del 11 de septiembre.

La festividad coincide con el aniversario de la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión Española en 1714, y ha llegado a simbolizar la creencia generalizada de que Cataluña ha sido históricamente oprimida por el resto de España.

Entre 2012 y 2019, las celebraciones de la Diada congregaron a más de un millón de personas cada año, en medio de crecientes llamados a la independencia, lo que culminó en el infame referéndum de 2017 —declarado ilegal— y una declaración unilateral de independencia que llevó al entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, a disolver el parlamento regional catalán.

LEAR  Formentera impone multas de hasta 3.000 euros por hacer ejercicio no autorizado en parques públicos

Desde la pandemia de Covid-19, el movimiento independentista catalán ha quedado paralizado por la crisis, mientras los votantes se desencantan con un proceso de una década que ha provocado inestabilidad política y económica.

El movimiento también se ha visto apaciguado por el ascenso de los socialistas en Madrid, que han adoptado una postura más tolerante hacia la cuestión catalana que la línea dura mantenida por el conservador Partido Popular (PP).

El año pasado, Salvador Illa, un aliado clave del presidente Pedro Sánchez, fue elegido presidente de la región, convirtiéndose en el primer político pro unidad en asumir el cargo en 14 años.

En un discurso televisado con motivo de la Diada, Illa defendió el modelo financiero de la región, advirtió sobre los peligros del cambio climático y condenó el ‘genocidio perpetrado por el gobierno israelí’, rompiendo así con la tradición de sus predecesores, incluido el actual líder de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, quienes utilizaban el discurso anual para abogar por la independencia.

De acuerdo con encuestas del Centro de Estudios de Opinión, alrededor de un 40% de los residentes catalanes votaría a favor de la independencia en un nuevo referéndum.

Sin embargo, los niveles de apoyo al independentismo se han desplomado entre los jóvenes de la región: solo un 27% de los encuestados entre 18 y 24 años optaría por apoyar la independencia, siendo que la mayoría prefiere el modelo actual de Cataluña como comunidad autónoma dentro de España.

Hace una década, en el apogeo del impulso independentista, el 50% de los jóvenes deseaba que Cataluña se separase de España.

LEAR  ¿Caitlin Clark y el Indiana Fever llegarán tan lejos?