La Policía Nacional ha desarticulado un grupo de ladrones compuesto por al menos siete individuos que presuntamente ingresaban en viviendas de Palma disfrazados de repartidores o técnicos de mantenimiento. La Brigada de Robos de la Policía Nacional inició una investigación a principios de abril tras recibir varias denuncias de allanamientos en Palma que empleaban técnicas muy específicas para forzar puertas. En un comunicado, la fuerza policial indicó que el grupo seleccionaba meticulosamente la ubicación de las viviendas objetivo y el perfil de sus residentes.
Los investigadores dedujeron que los crímenes eran obra de una organización criminal, dado el “alto grado de especialización” requerido. Las puertas eran abiertas sin emplear fuerza ni dañar las cerraduras, utilizando técnicas conocidas como “impresioning” o el uso de llaves falsas. La técnica de “impresioning” es altamente especializada, pues permite abrir puertas incluso con doble seguro, sin causar daño alguno, mediante el uso de llaves maestras.
Estos robos se cometían durante el día, aprovechando la ausencia de los residentes. Antes de proceder al hurto, tocaban el timbre tras una exhaustiva vigilancia para cerciorarse de que nadie se encontraba en el interior. Una vez dentro, sustraían dinero, joyas y efectos personales como gafas, bolsos y perfumes de alta gama. En ningún robo se llevaron dispositivos electrónicos, al ser estos fácilmente rastreables por la policía.
La Brigada de Robos llevó a cabo numerosas pesquisas y, con el avance de la investigación, obtuvo una serie de indicios que determinaron el modus operandi y las acciones ejecutadas por los miembros del grupo criminal, quienes, aunque no siempre actuaban juntos, sí se beneficiaban de los botines. Además, los agentes constataron que el grupo tenía roles claramente establecidos para cada miembro. Varios de ellos se encargaban de localizar y seleccionar las viviendas a allanar.
Para ello, se desplazaban en vehículos portando las herramientas necesarias para abrir puertas mediante técnicas avanzadas de “impresioning”. El resto del grupo se encargaba de vigilar los inmuebles y dar la voz de alarma en caso de ser descubiertos. Una vez dentro, realizaban los robos con gran celeridad, abandonando el lugar en un lapso de 30 a 40 minutos tras hurtar joyas, efectivo y objetos de valor.
Cabe destacar que, debido a la alta especialización del grupo, muchos de los robos no fueron denunciados hasta varios días después, ya que no dejaban ningún daño visible en las puertas. Además, una vez conocido su modus operandi e iniciada la investigación, los agentes observaron que los autores portaban indumentaria que los asemejaba a técnicos—chalecos y pantalones reflectantes—o mochilas de conocidas empresas de reparto, con la intención de disfrazarse y confundir a los residentes en caso de ser sorprendidos.
A finales de agosto, tras recabar la información necesaria e identificar a todos los miembros del grupo, se estableció un operativo de vigilancia más exhaustivo. Durante este, localizaron a uno de los presuntos delincuentes en un vehículo. Discretamente y sin ser detectados en ningún momento, lo siguieron hasta una calle cercana al parque de Sa Riera, donde estacionó.
Prosiguiendo con la vigilancia, los agentes observaron que en la calle donde se encontraba el individuo había otros vehículos utilizados por el grupo criminal, estacionados o detenidos con las luces de emergencia activadas. En ese instante, dos miembros del grupo estaban presentes: uno sentado en una cafetería y otro haciendo guardia cerca de un portal.
Gracias a la minuciosa vigilancia, los agentes percibieron que uno de ellos sacó una mochila negra del maletero de uno de los vehículos y ingresó en un portal. Mientras, los otros miembros permanecían en la vía pública, a pocos metros de la entrada. Los policías los escucharon comunicarse por teléfono para cubrirse mutuamente y reportar los movimientos de vecinos y transeúntes.
Tras unos 40 minutos, observaron al individuo salir del portal junto con otro miembro del grupo. Ambos, junto con un tercer hombre que les cubría desde la calle, se dirigieron apresuradamente hacia el vehículo que habían estacionado cerca de la vivienda. Finalmente, antes de que los individuos ingresaran al automóvil conducido por el tercer hombre, fueron sorprendidos in fraganti y arrestados como presuntos autores de los delitos de robo con fuerza y pertenencia a grupo criminal.
Uno de los agentes observó que el individuo que conducía, instantes antes de ser arrestado, arrojó la mochila de tela negra que previamente habían utilizado para abrir la puerta de la vivienda. No obstante, fue recuperada “in situ” por los oficiales. Se incautaron aproximadamente 9.600 euros en efectivo, en pequeñas denominaciones, junto con una gran cantidad de objetos valiosos, joyas, relojes, colonia y gafas de diseñador.
Adicionalmente, se realizaron diversos registros en los domicilios de los miembros y en los vehículos utilizados para cometer los robos, donde se incautaron numerosos juegos de llaves, herramientas de decodificación, llaves maestras y otros objetos empleados por los presuntos autores para abrir todo tipo de cerraduras, así como otras herramientas para llevar a cabo la técnica de “impresioning”.
También se intervino dinero en efectivo, así como indumentaria y mochilas de las empresas que suplantaban. Además, se descubrió que uno de los sospechosos estaba involucrado en casos de fraude en la península, donde se realizaban transferencias bancarias a sus cuentas. Finalmente, los agentes procedieron al arresto de siete personas, seis de origen colombiano y una española, como presuntas autoras de los delitos. Cuatro de ellas han sido ingresadas en prisión por orden judicial. Esta operación ha resuelto diez allanamientos en viviendas de Palma, aunque la investigación permanece abierta, no descartándose futuras detenciones.