El discurso político sonaba familiar: el país está en crisis. El gobierno debe recortar la inmigración, combatir el crimen, abandonar los objetivos de energía verde y reabrir fábricas para "hacer Gran Bretaña grande otra vez". Las palabras de Nigel Farage en la convención anual de su partido Reform UK, que terminó el sábado, hicieron eco de temas que impulsaron al presidente estadounidense Donald Trump de vuelta a la Casa Blanca. Farage, un político veterano de ultraderecha, espera que una estrategia similar pueda convertirlo en primer ministro, una idea antes impensable que tanto aliados como oponentes ahora se toman en serio. Análisis de Sunder Katwala, director del grupo de reflexión British Future en Londres.