Nueve paisajes de otro mundo que encontrarás en España

Más allá de sus populares complejos turísticos de playa y sus históricas ciudades, España alberga una multitud de paisajes extraños y de otro mundo, muchos de los cuales no creerás reales hasta que no los veas con tus propios ojos.

Las Bardenas Reales, Navarra

Justo en la frontera entre Navarra y Aragón se encuentra la Reserva de la Biosfera de la UNESCO de las Bardenas Reales, un paisaje árido semidesértico a tan solo 70km de los frondosos Pirineos. Extrañas formaciones rocosas y montañas se esparcen por el territorio como gigantescos castillos de arena esculpidos por algo o alguien desde las alturas.

Contempla las formaciones de las Bardenas Reales de Navarra. Foto: Jesús Esteban San José / Pexels

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Laguna Rosa, Comunidad Valenciana

A los lagos se los suele describir de un azul cerúleo, turquesa, marino o incluso aguamarina, pero nunca de un rosa chicle. Llegar a la Laguna Rosa, cerca del popular resort de Torrevieja, da la sensación de estar en un mundo lejano y casi en otro planeta, donde el agua rosa es lo normal. Una de las mayores lagunas saladas de Europa, en realidad son las halobacterias (un tipo de bacteria) y las microalgas las que le otorgan este tono único.

El agua rosa de la Laguna Rosa. Foto: Tomas Wells / Pexels

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Las Médulas, Castilla y León

Cerca de la frontera entre Castilla y León y Galicia, encontrarás Las Médulas, una antigua mina de oro romana donde imponentes rocas rojas asoman bajo un follaje verde esmeralda. Sorprendentemente, es uno de los pocos lugares de nuestra lista que en realidad no es un fenómeno natural, sino artificial. Para acceder al oro de las montañas, los romanos utilizaron energía hidráulica, desviando agua de un río cercano para tallar barrancos e incluso hacerlas explotar desde dentro. El resultado es este paisaje marcado, pero fascinante.

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Los romanos crearon este paisaje hace miles de años. Foto: Elena Martinez Chacon / Wikimedia Commons

Charco Verde de Lanzarote, Islas Canarias

Si hay un lugar en España que en su totalidad podría ser otro planeta, ese es Lanzarote. Esta pequeña isla canaria, conocida como ‘la Isla de los Volcanes’, está repleta de extraños paisajes ennegrecidos, tubos de lava fosilizados y profundos cráteres que hacen sentir como si se caminara sobre la luna. Pero un lugar extraño destaca entre todo lo negro por su tono verde brillante: el Charco Verde o Laguna Verde. De un color casi fluorescente, es causado por las algas del fondo de la laguna que contrastan con el color del cielo.

El Charco Verde tiene un tono verde luminiscente. Foto: Javier Balseiro / Pexels

Río Tinto, Andalucía

Con su tono naranja sanguineo y sus agrestes alrededores de rocas rojizas, los paisajes en torno al Río Tinto son lo más cerca que muchos estaremos de pisar Marte. De hecho, la NASA y la Agencia Espacial Europea incluso llevaron a cabo aquí parte de su entrenamiento y experimentos en preparación para su viaje al planeta rojo. La zona de Minas de Riotinto, cerca de Huelva, es uno de los lugares más peculiares, un antiguo pueblo minero construido aquí durante el dominio romano.

Los paisajes marcianos cerca de Huelva. Foto: Paco Naranjo Jiménez /Wikimedia Commons

Ciudad Encantada de Cuenca, Castilla-La Mancha

En plena Serranía de Cuenca, encontrarás la acertadamente nombrada Ciudad Encantada, donde caprichosas formas han sido talladas en la caliza, modeladas durante millones de años por las olas, el hielo, el viento y la lluvia. Hace más de 90 millones de años, esta área yacía bajo el Mar de Tetis y, cuando este se retiró, comenzaron a aparecer estas extrañas formaciones.

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La Ciudad Encantada cerca de Cuenca. Fuente: Visit Cuenca

Montaña de Sal de Cardona, Cataluña

Elevándose 120 metros hacia el cielo, a unos 100km al noreste de Barcelona, se alza esta montaña de forma peculiar hecha de sal y cubierta de crestas, burbujas y rocas de extraños colores. El exterior es ya de por sí sobrecogedor, pero para una experiencia aún más alienígena, se puede adentrar uno en la misma montaña hacia las minas de sal. Aquí, delicados cristales de sal crecen desde el suelo y cuelgan del techo, al igual que estalactitas y estalagmitas, y las paredes están adornadas con lo que parece espuma salina. De hecho, fue una mina en activo desde 1929 hasta 1990.

Incluso se puede explorar el interior de la Montaña de Sal de Cardona. Foto: Cardona Turisme

Torcal de Antequera, Andalucía

No lejos de la ciudad de Antequera, al norte de Málaga, se encuentra uno de los paisajes más insólitos de Andalucía, donde imponentes rocas se apilan una sobre otra, casi como extrañas pilas de panqueques. Lo que lo hace aún más fascinante es que, hace millones de años, este parque natural estaba bajo el mar y aún pueden verse fósiles de numerosos ammonites impresos en las rocas.

Las rocas apiladas como panqueques del Torcal de Antequera. Foto: Dgalan / Wikimedia Commons

Cuevas del Drach, Mallorca

Otra maravilla subterránea son las Cuevas del Drach, ‘Drach’ significa dragón en el idioma mallorquín. En lo profundo de la superficie de Mallorca, extendiéndose por 1200 metros, se encuentran entre las pocas cuevas que se pueden explorar en barca. Rema por las aguas cristalinas del Lago Martel en el interior de las propias cuevas y maravíllate con las formaciones de otro mundo que parecen brillar en oro cuando se iluminan.

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Navega en bote por las Cuevas del Drach en Mallorca. Foto: lapping / Pixabay