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Anastasia Samsonova en Corea del Norte.
Crédito: Cuenta de Instagram de Anastasia Samsonova
Cuando piensas en “unas vacaciones soñadas en la playa”, probablemente no te imaginas Corea del Norte.
Pero para Anastasia Samsonova, una trabajadora de recursos humanos rusa de 33 años, el verano de 2025 significó tomar el sol en arenas blancas inmaculadas, custodiada por oficiales de seguridad vigilantes, a tan solo un paso de un campo de pruebas de misiles.
No son las vacaciones habituales, pero es lo que hay.
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El Benidorm de Corea del Norte recibe a sus primeros turistas
En julio, Anastasia fue una de las primeras turistas en alojarse en la nueva Zona Turística Costera de Wonsan Kalma, la grandilocuente idea de Pyongyang para un destino de lujo. De hecho, por extraño que parezca, Wonsan Kalma es una cópia verdaderamente estrambótica del popular resort español de Benidorm.
Wonsan Kalma.
Crédito: KCNA (Korean Central News Agency)
En 2017, el propio Kim Jong Un envió a un gran equipo de arquitectos y oficiales norcoreanos en una misión de investigación a Benidorm. Tomaron nota de literalmente todo en la ciudad española: hoteles, parques temáticos, el puerto deportivo e incluso el concepto del lago artificial.
¿El resultado? Este complejo de Wonsan Kalma, con 43 hoteles frente al mar, casas de huéspedes en un lago artificial, campings, centros comerciales e incluso un parque acuático con altísimos toboganes amarillos. Todo está hecho para copiar el estilo mediterráneo, pero sin libertad y con una cruel dictadura.
“¡Fueron unas vacaciones sin gente!”
Para incrementar las vibras autoritarias, el resort cuenta con unos “niñeros” fuertemente armados que se aseguran de que no hables con los locales ni te desvíes del itinerario.
“Fueron unas vacaciones sin gente,” le contó Anastasia a la BBC. “Las tumbonas eran absolutamente nuevas, todo inmaculado. La entrada al mar era muy suave, así que sí, realmente era una playa muy buena.”
¿El único inconveniente? Prohibido el bikini, nada de fotos espontáneas, ni charlas casuales con norcoreanos. Los guardias dijeron que era para evitar que los turistas “asustaran” a los locales.
1.550 € por unas vacaciones donde los chándales olímpicos norcoreanos son el souvenir
Por ahora, el complejo es estrictamente solo para rusos, organizado por agencias de viajes especializadas a 1.800 dólares por persona (unos 1.550 euros). Eso es aproximadamente un 60% más que el salario mensual promedio en su país.
Y sí, algunos anuncios destacan con orgullo su proximidad a la plataforma de lanzamiento de misiles, como si fuera parte del paquete. Anastasia dice que no lanzaron misiles mientras ella estaba de vacaciones, pero venden cohetes de juguete por 40 dólares (unos 35 euros). Probablemente solo para que te metas en esa mágica vibra local.
¿La comida? Carne infinita en salsa agridulce. ¿Las bebidas? Cervezas en la playa por 60 céntimos. ¿Los souvenirs? Chándales olímpicos norcoreanos.
“¡El año que viene, iremos con todo el grupo!”
Wonsan Kalma.
Crédito: KCNA (Korean Central News Agency)
A diferencia de Benidorm y la costa española, el propio Benidorm norcoreano está marcado por las terribles condiciones bajo las cuales fue construido. Imágenes satelitales, documentos y algunos testimonios de desertores norcoreanos muestran el uso de trabajo forzado, con obreros trabajando jornadas extremas, soportando hambre e incluso la muerte.
Aun así, Anastasia se muestra tranquila y jura que volvería. “De hecho, estamos pensando en reunir a todo el grupo el año que viene para ir al mismo lugar. He oído que también hay una estación de esquí cerca de Wonsan Kalma. Así que, quizás algún día visite ese resort también.”
Suena genial, la verdad. Básicamente, el verano ruso promedio: bronceándose junto al mar, bebiendo cerveza barata, saludando a tus guardias siempre-listos-para-matarte y posando junto a misiles.
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