Una playa de Mallorca donde la masificación puede destruir las dunas.

Un individuo cruzando una duna, removiendo apenas una cantidad mínima de arena, tendrá un impacto en el medio ambiente. Pero este será insignificante, carente de relevancia. Cientos, miles de personas transitando una duna de manera regular tendrán un impacto mayor, hasta el punto —potencialmente— de matar la duna.

La saturación de los espacios naturales de Mallorca, como las dunas y playas, suele asociarse al turismo masivo. Sin embargo, Francesc Xavier Roig, doctor en geografía y geología, ha destacado un caso en el que el daño ambiental producto de la acción de demasiadas personas tiene muy poco que ver con el turismo.

En S’Estanyol (Llucmajor), como él indica, la mayoría de los bañistas son residentes, y su presencia es relativamente reciente.

“Hasta hace unos diez años, casi nadie acudía a esta zona, y quienes lo hacían eran casi todos locales. El aumento de personas ha sido significativo, y como la playa es muy estrecha en un punto concreto, la gente se tiende en la arena de la duna. Otros buscan sombra en la parte superior, donde hay pinos. Esto provoca daños porque empuja la arena hacia abajo, lo que termina matando la vegetación.”

Es común ver a niños deslizándose desde la cima de la duna. En el proceso, se mueven kilos de arena sostenidos por las raíces de la vegetación. Las acciones de los niños, como casi todo el que va a esa playa, pueden parecer inofensivas. Pero existe un efecto erosivo.

Foto: Francesc X. Roig.

La duna ha sido vaciada, como si fuese una cantera, y algunos pinos tienen las raíces al descubierto. “Existe una tendencia a creer que los mensajes que lanzamos sobre nuestro impacto individual son alarmistas, porque cuesta imaginárselos, pero como se ve aquí, tienen efectos muy reales.”

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El constante desgaste de la duna aporta arena a la playa estrecha, pero esta nunca se consolida debido a diversos factores ambientales. El fondo de toda esta zona es rocoso, y las corrientes impiden que el sedimento se asiente en el lecho. La duna descansa sobre un afloramiento rocoso, que es lo que quedará cuando la arena se reduzca al mínimo. Un proceso natural inalterado durante siglos puede ser destruido en muy poco tiempo.