Todos somos más pobres: Los precios de los alimentos en España se disparan un 38% mientras los salarios apenas suben un tercio de eso

El aumento de los precios de los alimentos en España ha superado con creces el incremento de los salarios en los últimos seis años, dejando a todos con menos poder adquisitivo.

Llenar la cesta de la compra es un 38,5% más caro desde 2019, mientras que los sueldos apenas han subido un tercio de esa cifra en el mismo período.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que los precios al consumidor en general son un 22,3% más altos que en 2019, pero la comida ha sufrido un golpe mucho mayor.

Los productos frescos han subido un 43,2%, y los procesados un 33,7%.

En cambio, los salarios brutos medios solo han aumentado un 12,3% desde 2019, según Eurostat.

Ajustando por inflación, los trabajadores españoles están notablemente peor que hace cinco años.

Esta brecha implica que los españoles destinan una parte mucho mayor de sus ingresos a alimentación, una tendencia que, según el Banco de España, afectará más a los hogares con menores recursos.

Las familias con presupuestos ajustados ya gastan una proporción mayor en necesidades básicas, por lo que el encarecimiento de la comida reduce su capacidad para cubrir gastos como alquiler, transporte o ropa, e incluso ahorrar para emergencias.

Aunque el ritmo desenfrenado de subidas se ha ralentizado tras el choque de la guerra en Ucrania en 2022, no hay señales de que los precios bajen.

Productos básicos como pan, carne, huevos, fruta o pescado nunca han sido tan caros en España.

Los datos interanuales de julio son desalentadores: huevos (+18,3%), ternera (+15,1%), cordero (+11,7%), chocolate (+21,6%), fruta (+8,8%), legumbres y verduras (+8,4%) y pescado (+6,2%).

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Además, la bajada temporal del IVA a alimentos básicos terminó en enero, reintroduciendo el 4% y quitando 853 millones de euros de los bolsillos de los ciudadanos en solo seis meses.

El Banco de España advierte que los precios de la comida seguirán altos en el futuro previsible, y que un escenario prolongado agravaría el impacto en las familias vulnerables.

La ecuación es cruda: los precios corren mientras los salarios avanzan a paso de tortuga, reduciendo la capacidad de compra, bienestar y seguridad económica respecto a años anteriores.

Para empeorar las cosas, los costes de vivienda también se han disparado desde 2019.

El precio medio de compra ha subido un 30%, y los alquileres un 20%, según el Ministerio de Transportes.

En términos reales: un trabajador que ganaba 1.500€ mensuales en 2019 necesitaría unos 1.834€ hoy solo para mantenerse. Pero el salario medio solo ha llegado a 1.666€, lo que supone perder más de 2.000€ anuales en poder adquisitivo.