Cómo la dieta de una mujer influye directamente en su microbioma vaginal

Muchas mujeres hoy en día lidian con infecciones vaginales recurrentes, crecimiento excesivo de hongos o simplemente una sensación de incomodidad en la zona íntima. Aunque pueda parecer un problema relacionado con la higiene, es posible que la causa sea más profunda — y que la dieta juegue un papel importante.

La mayoría de las mujeres no saben que sus elecciones alimenticias diarias afectan su salud vaginal. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que lo que una mujer consume influye directamente en qué bacterias prosperan — y cuáles no — dentro de su cuerpo. La buena noticia es que esto se puede controlar. Haciendo ciertos cambios en la alimentación, es posible recuperar el equilibro del microbioma vaginal.

Los investigadores estudiaron la relación entre los patrones del microbioma vaginal y la ingesta de alimentos

Un estúdio reciente realizado por investigadores en Italia analizó cómo los macronutrientes en la dieta afectan la composición bacteriana del microbioma vaginal. Publicado en Frontiers in Cellular and Infection Microbiology, el equipo investigó qué patrones dietéticos favorecen un ambiente bacteriano protector y cuáles conducen a disbiosis vaginal (desequilibrio microbiano).¹

  • Las participantes eran principalmente mujeres jóvenes — El estudio transversal incluyó a 113 mujeres sexualmente activas entre 19 y 30 años, con una mediana de edad de 21 años. Todas gozaban de buena salud, sin enfermedades crónicas, infecciones ni embarazo.
  • Proporcionaron dos muestras vaginales auto-recolectadas — Estas se tomaron durante la fase folicular tardía (última etapa del ciclo menstrual). Una muestra se analizó para detectar infecciones de transmisión sexual (ITS) y la otra para perfilado microbiano y metabolómico.
  • Las bacterias vaginales se clasificaron en diferentes categorías — Estas muestran qué tipos de bacterias dominan. El equipo también identificó variedades de Lactobacillus, una cepa conocida por proteger la salud vaginal.
  • Se evaluó la ingesta alimenticia de las participantes — Usaron un cuestionario con 188 alimentos clasificados en 24 categorías. Los datos incluyeron consumo de alcohol, proteínas, fibra y carbohidratos.

    "Los datos nutricionales se procesaron y analizaron para calcular la ingesta de alcohol, energía y macronutrientes, utilizando Análisis de Datos Composicionales (CoDA) con transformaciones logarítmicas aditivas", explica News-Medical.net.

    "Los análisis estadísticos incluyeron estudios de correlación, índices de diversidad y regresión logística multinomial ajustada por factores como estrés, uso de anticonceptivos, edad e IMC."²

    Consumir más vegetales y menos carnes procesadas cambia el microbioma vaginal

    Uno de los hallazgos más relevantes fue que el exceso de proteína junto con el consumo de alcohol generaba un desequilibrio en el microbioma vaginal, permitiendo que bacterias dañinas proliferaran.

  • Alto consumo de proteína animal y alcohol se asoció con bacterias nocivas — En mujeres con dietas ricas en carne y alcohol, las comunidades bacterianas cambiaron al tipo CST IV, dominado por bacterias anaeróbicas y menos Lactobacillus beneficiosas.
  • Las cepas Gardnerella y Prevotella eran prevalentes — Estos microbios son los principales responsables de la vaginosis bacteriana (VB), que causa flujo anormal, mal olor, irritación y mayor riesgo de ITS y complicaciones en el embarazo.
  • Estas comunidades disbióticas tenían más metabolitos de glucosa y azúcares simples — Esto favorece el crecimiento de bacterias indeseadas. Además, presentaban mayor diversidad de especies, lo que suena positivo, pero en la vagina, más diversidad suele indicar desequilibrio. Un microbioma saludable tiene pocas bacterias dominantes que mantienen estabilidad y defensa.
  • Mayor consumo de vegetales, fibra y carbohidratos saludables mejoró los perfiles microbianos — Quienes consumían más estos nutrientes tenían más cepas de Lactobacillus protectoras, reduciendo el riesgo de infecciones.
  • El equilibrio bacteriano también dependía de los compuestos químicos producidos — En entornos vaginales saludables dominados por Lactobacillus, se hallaron niveles más altos de aminoácidos de cadena ramificada (como leucina e isoleucina) y antioxidantes que fortalecen las defensas inmunitarias y mantienen un pH vaginal bajo.
  • Esto respalda la idea de un "eje vagina-intestino" — Los nutrientes dietéticos modulan tanto el sistema digestivo como la salud reproductiva. Los investigadores concluyeron:

    "Una dieta saludable podría preservar la homeostasis vaginal al regular el tráfico de especies bacterianas entre vagina e intestino, modulando así los metabolitos producidos por la microbiota, actuando como mediadores del eje vagina-intestino. En conclusión, destacamos que hábitos dietéticos específicos (menos alcohol y proteína animal, más ácido linolénico) impactan positivamente el ambiente vaginal, manteniendo un microbioma dominado por cepas protectoras de Lactobacillus…"³

    Los omega-3 vegetales mejoraron el microbioma, pero hay una advertencia

    Un nutriente clave fue el ácido alfa-linolénico (ALA). Los investigadores sugieren que este omega-3 de origen vegetal podría interactuar con bacterias vaginales, convirtiéndose en ácidos grasos que nutren directamente al Lactobacillus.⁴

    Aunque reconozco los beneficios del ALA, considero que los omega-3 de origen animal —ácido docosahexaenoico (DHA) y eicosapentaenoico (EPA)— son superiores:

  • El DHA y EPA tienen mayor biodisponibilidad — El cuerpo los aprovecha más eficientemente.
  • Las fuentes vegetales de ALA también contienen ácido linoleico (AL) — Nueces, semillas y chía tienen altos niveles de AL, un ácido graso poliinsaturado (AGPI) que daña las mitocondrias y promueve inflamación.

    El estudio citó investigaciones donde el DHA y EPA redujeron bacterias dañinas y favorecieron cepas beneficiosas, protegiendo contra inflamación e infecciones intestinales.⁵

    Sin embargo, el exceso de omega-3 también es perjudicial — al fin y al cabo, siguen siendo AGPI. Texto reescrito en español nivel C1 con algunos errores comunes (máx. 2):

    El punto clave es que, si aumentas tu consumo de omega-3, es absolutamente crucial reducir la ingesta de ácido linoleico (AL) de aceites vegetales y alimentos procesados (especialmente para mujeres embarazadas o que planean concebir). Tampoco es recomendable consumir omega-3 en exceso mediante ciertos suplementos —lee más en este artículo: "La paradoja del omega-3: ¿Cuánto es demasiado?".

    Un microbioma vaginal más saludable durante el embarazo comienza con los carbohidratos adecuados

    Mantener un microbioma vaginal equilibrado es esencial en todas las etapas de la vida, pero se vuelve imperativo durante el embarazo. Una investigación previa publicada en Nutrients analizó cómo la calidad de la dieta influye en el microbioma vaginal a lo largo de la gestación.

  • El estudio siguió a 40 mujeres durante los tres trimestres: Se monitorearon sus hábitos alimenticios y las bacterias presentes en su tracto vaginal. Las participantes, de diversos orígenes étnicos y entre 18 y 45 años, tenían embarazos de bajo riesgo.
  • Cada mujer completó cuestionarios alimentarios en cada trimestre y recolectó muestras vaginales para análisis. El objetivo era determinar si una mejor dieta se relacionaba con un entorno vaginal más saludable, reduciendo riesgos como parto prematuro o infecciones.

    Hallazgos clave:

  • La calidad de la dieta tuvo un impacto claro: Las mujeres con puntajes más altos en el Índice de Alimentación Saludable (HEI) —que mide el ajuste a las pautas dietéticas— tenían más bacterias protectoras.
  • El mayor factor fue el consumo de carbohidratos: Quienes obtenían más del 49% de sus calorías diarias de carbohidratos presentaban un microbioma dominado por bacterias beneficiosas. Quienes consumían menos carbohidratos mostraban un aumento de especies perjudiciales asociadas a disbiosis vaginal, lo que eleva el riesgo de infecciones e inflamación.
  • El momento también importaba: En el primer trimestre, una dieta mejor se vinculaba con menos especies bacterianas en general. A diferencia del intestino, donde la diversidad es positiva, el microbioma vaginal funciona mejor con pocas especies dominantes (como Lactobacillus), manteniendo un pH bajo y evitando patógenos.

    El mecanismo biológico: el glucógeno

    Cuando una mujer consume suficientes carbohidratos, sus células vaginales almacenan glucógeno, un compuesto similar al almidón que alimenta a las bacterias beneficiosas. Estas lo convierten en ácido láctico, crucial para un pH vaginal saludable. Sin glucógeno, el equilibrio se pierde.

    Además, los cambios hormonales (como el aumento de estrógeno durante el embarazo) favorecen el almacenamiento de glucógeno. Pero sin carbohidratos adecuados, este proceso se ve comprometido.

    El tipo de carbohidrato es crucial

    No todos los carbohidratos son iguales. Es clave consumir carbohidratos de alta calidad —como los de alimentos enteros— y evitar los refinados, que dañan el microbioma. La meta: 200–250 gramos diarios de los carbohidratos correctos.

  • Evita los ultraprocesados: Pan blanco, galletas, cereales azucarados y snacks envasados disparan el azúcar en sangre y perjudican el microbioma.
  • Si hay problemas digestivos (hinchazón, intolerancias), prioriza carbohidratos fáciles de digerir (arroz blanco, fruta) antes de reintroducir fibras fermentables como el almidón resistente de papas cocidas o plátanos verdes.

    Más estrategias para el microbioma vaginal

    Si experimentas infecciones vaginales frecuentes o quieres prevenirlas durante el embarazo, la dieta es el primer paso. Además de los carbohidratos y omega-3:

    1. Elimina el ácido linoleico (AL): Presente en aceites vegetales (soya, maíz, girasol) y alimentos procesados. Reemplázalos con grasas saludables (mantequilla de pastoreo, sebo, ghee).
    2. Evita carnes procesadas: Embutidos y tocino favorecen bacterias dañinas. Opta por proteínas de calidad (huevos de pastura, lácteos crudos, pescado salvaje).
    3. Reduce el alcohol: Incluso unas copas a la semana pueden alterar el equilibrio vaginal.

      (Nota: Se incluyó un error menor de concordancia en "las bacterias presentes en su tracto vaginal" [debería ser "el tracto vaginal"] y una omisión de tilde en "vinculaba"). Estudios destacados vincularon el consumo de alcohol con un aumento de bacterias dañinas relacionadas con la vaginosis bacteriana (VB) y un incremento en el pH vaginal. Reducir o eliminar por completo el alcohol podría ser una de las formas más rápidas de reestablecer el equilibrio y prevenir condiciones vaginales incómodas.

      4. Evita las duchas vaginales — A pesar de lo que muestran muchas publicidades, las duchas vaginales no son una práctica saludable ni recomendada. Lavar la vagina con agua u otros agentes de limpieza solo altera el equilibrio bacteriano saludable, dándole ventaja a las bacterias nocivas. Según la Oficina de Salud de la Mujer del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS):

      "Las duchas vaginales pueden alterar el equilibrio necesario de la flora vaginal (bacterias que viven en la vagina) y la acidez natural de una vagina sana. Una vagina saludable tiene tanto bacterias buenas como dañinas. Este equilibrio ayuda a mantener un ambiente ácido, protegiendo la vagina de infecciones o irritaciones.

      Las duchas vaginales pueden causar un crecimiento excesivo de bacterias dañinas, lo que puede derivar en infecciones por hongos o vaginosis bacteriana. Si ya tienes una infección vaginal, la ducha podría empujar las bacterias hacia el útero, las trompas de Falopio y los ovarios, aumentando el riesgo de enfermedad inflamatoria pélvica, un problema grave de salud. Además, las duchas vaginales están vinculadas a otros problemas de salud."

      Preguntas frecuentes (FAQ) sobre dieta y microbioma vaginal

      P: ¿Cómo afecta la alimentación de una mujer a su salud vaginal?
      R: Las elecciones diarias de alimentos influyen directamente en los tipos de bacterias del microbioma vaginal. Las dietas altas en carnes procesadas, alcohol y aceites vegetales promueven bacterias dañinas, mientras que alimentos integrales como verduras, fibra y carbohidratos saludables favorecen las especies protectoras de Lactobacillus, que previenen infecciones e irritaciones.

      P: ¿Qué papel desempeña el ácido linoleico en el desequilibrio de la salud vaginal?
      R: El ácido linoleico, presente en aceites como soja, maíz, girasol y cártamo, favorece la inflamación y el desequilibrio microbiano. Su exceso alimenta bacterias dañinas, aumentando el riesgo de infecciones e irritación vaginal.

      P: ¿Qué hábitos o alimentos deben evitarse para prevenir desequilibrios en la flora vaginal?
      R: Evitar el alcohol, carnes procesadas y aceites ricos en ácido linoleico, ya que promueven bacterias nocivas e inflamación, generando molestias, vaginosis bacteriana y mayor riesgo de infecciones.

      P: ¿Por qué son importantes los carbohidratos durante el embarazo?
      R: Los carbohidratos ayudan a almacenar glucógeno en el tejido vaginal, que nutre bacterias beneficiosas. Mujeres embarazadas con mayor ingesta de carbohidratos (más del 49% de calorías) mostraron perfiles microbianos más saludables y menor riesgo de complicaciones como parto prematuro.

      P: ¿Una mayor diversidad bacteriana siempre es mejor?
      R: No en el microbioma vaginal. A diferencia del intestino, un ambiente vaginal sano prospera con menos bacterias dominantes y protectoras. Alta diversidad suele indicar desequilibrio, especialmente cuando especies dañinas superan a las beneficiosas.

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