Aviso: Este artículo contiene el nombre e imágenes de una persona indígena que ha fallecido. Su família ha dado permiso para usar su nombre y imagen.
Dos hombres han sido condenados a cadena perpetua por el asesinato de un adolescente aborígen, en un caso que conmocionó a Australia.
Cassius Turvey murió por heridas en la cabeza después de un brutal ataque en las afueras de Perth en octubre del 2022. La muerte del joven de 15 años provocó protestas y vigilias en todo el país, además de reabrir el debate sobre el racismo que existe en el país.
Los asesinos, Jack Brearley y Brodie Palmer, fueron "crueles y sin empatía" cuando persiguieron a Turvey y lo golpearon salvajemente con una barra de metal, declaró el juez Peter Quinlan en un tribunal lleno el viernes.
Mitchell Forth, declarado culpable de homicidio involuntario, recibió una sentencia de 12 años de prisión.
Según medios locales, el público aplaudió cuando se anunciaron las condenas, mientras que la madre de Cassius, Mechelle Turvey, rompió en llanto.
Los fiscales dijeron que el ataque a Cassius fue el resultado de una serie de eventos sin relación con él. La banda buscaba "cazar niños" porque alguien había roto las ventanas del auto de Brearley.
Brearley (24) y Palmer (30) se culparon mutuamente por la muerte, alegando defensa propia. Pero el juez rechazó esto como una "mentira total", señalando que Brearley dio los golpes mortales.
"Cassius Turvey era completamente inocente. La única razón por la que lo mataron… fue porque lo encontraron", dijo el juez.
Brearley no mostró "ningún remordimiento", agregó Quinlan: "No puedes reparar el daño si no reconoces el dolor que causaste".
Palmer no golpeó físicamente a Cassius, pero fue declarado "igual de responsable". El grupo también atacó a otros jóvenes aborígenes en lo que el juez llamó "justicia vigilante equivocada".
Un cuarto acusado, Ethan MacKenzie, recibió 2 años y medio por su participación en otros ataques. En un caso, usaron las muletas de un niño de 13 años para golpearlo.
El juez condenó a Brearley, Palmer y Forth por "celebrar" los ataques, llamándolo una "muestra grotesca de su falta de respeto por la vida".
Mechelle Turvey dijo que los ataques fueron por motivos raciales: "Cassius no solo era parte de mi vida, era mi futuro. No hay palabras para describir el dolor de perder a un ser querido por la violencia".
Aunque el juez no encontró motivos raciales en el ataque, dijo que los insultos racistas de los agresores causaron "un miedo justificado" en la comunidad aborigen.
Según la prensa australiana, Palmer podrá solicitar libertad condicional en enero del 2041, mientras que Brearley recién en octubre del 2044.