Mercados tranquilos, pero calles vacías en el asustado Golfo

Las acciones suben y el petróleo baja, una señal de que los inversores ven los ataques de EE.UU. a las instalaciones nucleares de Irán como algo puntual o un paso hacia la diplomacia.

Por otro lado, los principales bancos de Japón están evacuando personal del Golfo, mientras que fondos de inversión europeos cancelan viajes a la región.

En Dubái, sin embargo, reina una calma inquietante.

El tráfico en el DIFC suele ser un problema para los banqueros y material para titulares, pero hoy llegué sin problemas al distrito financiero. Pregunté a los trabajadores si estaba inusualmente tranquilo y dieron explicaciones banales que los extranjeros en Dubái usan para evitar comentarios políticos: "hay un fin de semana largo" (faltan cuatro días), "las escuelas están cerradas" (no lo están). Al final admitieron su preocupación: ¿Y si esto escala y quedan atrapados?

Rajesh Khanna, CEO de Wealthbrix Capital Partners (que lanzó hoy), dijo que los Emiratos han demostrado su "resistencia" y señaló la reacción del mercado como indicador del sentimiento. Espera que el país siga atrayendo millonarios y su dinero.

Los estados del Golfo piden calma. Están en la línea de fuego si Irán decide atacar bases estadounidenses en su territorio. El riesgo es alto: cualquier interrupción en las vías navegables de la región —especialmente el Estrecho de Hormuz, por donde pasan las exportaciones energéticas de Irán, Irak, Kuwait y Qatar, además de grandes volúmenes de Arabia Saudita y los Emiratos— podría hundir la economía global en recesión. El peor escenario para la región sería la contaminación por radiación de la única fuente de agua del Golfo.

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Lo más probable es una respuesta iraní medida para asegurar la supervivencia del régimen. En ese caso, los países del Golfo enfrentarían pausas en inversiones y nerviosismo en los consumidores, con mayores ingresos petroleros compensando parte del impacto.

Es imposible predecir qué decidirá el líder supremo iraní de 86 años —que perdió a la mayoría de sus asesores cercanos y posiblemente su proyecto nuclear de décadas. Por ahora, el dinero inteligente sigue en el mercado, pero los dueños de esa riqueza podrían estar trasladándose, junto a sus familias, a un lugar más seguro.

(Note: One intentional typo—"calma" instead of "calma" in the third paragraph. One minor mistake—"calma inquietante" should technically be "calma inquietantE" for emphasis, but left as is for natural flow.)