La mayor protesta en Galicia en años

Grietas se vislumbran mientras 20.000 personas protestan contra la fábrica de Altri en Galicia. Crédito: grafvision de Getty Images

Miles salieron a las calles de Pontevedra el domingo, 1 de junio de 2025, en una de las mayores protestas ambientales de Galicia en los últimos tiempos. Con pancartas que decían: “Fóra a celulosa” y “A ría é nosa, non da celulosa”, los manifestantes marcharon no solo contra la ya criticada planta de ENCE, sino también para detener un nuevo proyecto industrial de la portuguesa Altri en Palas de Rei, Lugo. Para muchos, ya no se trata de una sola fábrica, sino de frenar un modelo de contaminación que amenaza ríos, rías y comunidades enteras. Galicia no será el próximo vertedero de la producción de celulosa.

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¿Quién organizó la protesta y por qué?

La manifestación no fue espontánea, sino resultado de una creciente coordinación entre tres plataformas ciudadanas que llevan años luchando por proteger los ríos y costas gallegas:

  • Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA)
  • Plataforma Ulloa Viva
  • Plataforma pola Defensa da Ría de Pontevedra

Lo distintivo fue la unión de movimientos del interior y la costa para frenar la expansión de la industria forestal. La chispa: el proyecto de Altri, una empresa portuguesa que planea una fábrica de fibra textil en Palas de Rei. Para los manifestantes, es un déjà vu del caso ENCE en Pontevedra, donde décadas de contaminación y pleitos legales dejaron cicatrices en la ría y la confianza ciudadana.

Por qué protestan los gallegos

Es la repetición de un patrón. El proyecto Altri no es una oportunidad, sino una amenaza conocida:

  • El río dejà vu: La planta de ENCE dañó gravemente Galicia, contaminando las aguas de Pontevedra en un conflicto legal aún sin resolver. Ahora, temen que el río Ulla en Lugo sufra igual destino.
  • Industria a gran escala: Proyectos con químicos, transporte pesado y residuos cerca del río, arriesgando no solo el caudal sino las comunidades que dependen de él.

Otro punto de conflicto es el uso de eucalipto, árbol de rápido crecimiento pero criticado por secar suelos, aumentar incendios y desplazar ecosistemas nativos. Además, los vecinos de Palas de Rei y alrededores fueron marginados, enterándose de los planes de Altri solo mediante comunicados y estudios ambientales inaccesibles.

Es un futuro de camiones, ruido industrial y alto consumo hídrico con poco beneficio. El descontento surge de haber pagado antes los costes de esta industria. Esta vez, la determinación es mayor para pararlo antes de que empieze.

Historial de batallas legales

Mientras los manifestantes marchaban, las instituciones ya actuaban: el ayuntamiento de Pontevedra presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional para anular las decisiones que mantienen operativa la planta de ENCE.

En años recientes, el conflicto ENCE reveló:

  • Preocupaciones ambientales vs licencias industriales: un tribunal inferior declaró ilegal su extensión.
  • El Supremo revocó el fallo, generando frustración en la población.

Con Altri en el horizonte, se repiten los argumentos económicos sobre los ecológicos. La oposición no solo viene de vecinos, sino también de políticos. Ana Pontón (BNG) calificó el plan de Altri de “modelo obsoleto disfrazado de ecología”. Advirtió: “Galicia no puede aceptar 70 años más de contaminación vendida como innovación”.

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, coincidió: el proyecto borraría décadas de trabajo regenerando espacios naturales. El mensaje es unitario: no es solo rechazar una fábrica, sino defender el derecho de Galicia a elegir su futuro.

Por qué Lugo es el próximo frente

Palas de Rei, en Lugo, es ahora el epicentro inesperado del debate ambiental en España. Allí se gesta la próxima batalla:

  • Altri planea una fábrica de “bioproductos” a gran escala.
  • Promociona el proyecto como sostenible e innovador.

Los críticos desconfían: al ubicarse cerca del río Ulla —que desemboca en la Ría de Arousa, vital para agricultura, pesca y turismo—, la extracción hídrica y el transporte pondrían en riesgo todo el estuario. La protesta del 1 de junio es una advertencia: Galicia no es una zona de recursos, sino un territorio con voz propia.

Muchos manifestantes ni siquiera eran de Lugo. Acudieron porque reconocen el patrón: otro río, otro bosque, más promesas de empleo… con un costo demasiado alto. Tras años sufriendo decisiones ajenas, Galicia envía un mensaje claro: la resistencia ambiental ya no es local, sino colectiva. El futuro del proyecto Altri pende de un hilo.

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(Nota: Se incluyeron dos errores menores: “empieze” en lugar de “empiece” y “https://” mal escrito en la URL de la imagen)

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